El Hospital Departamental Universitario San Juan de Dios enfrenta una millonaria cartera pendiente de las EPS, mientras mantiene al día el pago de salarios y proveedores. La gerente Diana Carolina Castaño Londoño señaló que la recuperación de estos recursos sería clave para avanzar en la reconstrucción de la infraestructura afectada.
La situación financiera de las EPS fue uno de los temas expuestos por la gerencia del Hospital San Juan de Dios ante la Superintendencia Nacional de Salud, durante una reunión realizada hace aproximadamente 15 días en el Centro de Convenciones de Armenia. En ese espacio participaron también veedores, la Secretaría de Salud Departamental y representantes de la red pública y privada del Quindío, quienes plantearon la importancia de que las aseguradoras cumplan con los pagos pendientes.
De acuerdo con Castaño Londoño, el hospital podría utilizar los recursos correspondientes a actas conciliadas para contribuir a la reconstrucción de sus instalaciones, sin depender exclusivamente de apoyo externo. Sin embargo, la gerente reconoció que el proceso de recuperación de cartera continúa siendo difícil y señaló que entre las dos EPS con mayores obligaciones se encuentran Nueva EPS y Asmet Salud.
En el caso de Asmet Salud, la deuda reportada por la gerente asciende a $24.000 millones. Según explicó, entre agosto y septiembre esta entidad realizó pagos cercanos a $4.000 millones, mientras que Nueva EPS, identificada por la gerente como la aseguradora con la mayor cartera pendiente con el hospital, registra una obligación de $45.000 millones; adicionalmente, señaló que esta última comenzó a realizar pagos de $1.500 millones correspondientes a agosto y $2.400 millones para septiembre, junto con compromisos de mayores pagos durante los meses siguientes de 2026.
Pese al tamaño de estas obligaciones, la gerente aseguró que hasta la fecha el hospital no ha tenido retrasos en el pago de salarios al personal asistencial y administrativo. Castaño Londoño atribuyó este comportamiento a una política de movimientos financieros seguros y cautelosos, además de un programa de austeridad en el gasto que ya estaba en marcha cuando ocurrió el terremoto del 10 de agosto.
La administración también reportó que, con corte al 30 de agosto, la institución tenía al día tanto sus nóminas como sus proveedores. Para la gerente, mantener esta dinámica resulta especialmente relevante en medio de las dificultades financieras que atraviesa el sector salud, mientras continúa la gestión para recuperar la cartera de las EPS y disponer de mayores recursos para las necesidades de infraestructura del principal hospital público del departamento.


