El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este martes un ultimátum al régimen de Irán, advirtiendo que toda una civilización podría desaparecer si el país persa no llega a un acuerdo con Washington y reabre el estratégico estrecho de Ormuz, vía clave para el tránsito mundial del petróleo.
A través de un mensaje en su cuenta de Truth Social, Trump indicó que, de no cumplirse su exigencia antes de las 8:00 p.m. hora de Washington (9:00 p.m. en Colombia), Estados Unidos podría llevar a cabo ataques masivos contra puentes, centrales eléctricas e infraestructuras civiles, enviando al país “de vuelta a la Edad de Piedra”. “Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá”, escribió el mandatario.
El plazo fijado por Trump se produce tras seis semanas de enfrentamientos indirectos y amenazas reiteradas, con el objetivo de poner fin al cierre parcial del estrecho de Ormuz y asegurar la libre navegación de buques petroleros. El presidente estadounidense dejó abierta la posibilidad de un acuerdo de última hora, afirmando que un cambio de régimen “más inteligente y menos radicalizado” podría dar lugar a “algo revolucionariamente maravilloso”.
Por su parte, las autoridades iraníes rechazaron el ultimátum, calificándolo de inaceptable y amenazaron con represalias. El general Ali Abdollahi Aliabadi, del mando militar central iraní, tildó las amenazas de “acción impotente, nerviosa y desequilibrada”, mientras que los Guardianes de la Revolución aseguraron que podrían tomar medidas que afectarían el suministro de petróleo y gas a Estados Unidos y sus aliados.
Analistas internacionales han señalado que, aunque la retórica de Trump es extremadamente beligerante, algunos de sus ataques anunciados podrían constituir crímenes de guerra si se ejecutaran contra infraestructura civil, y la viabilidad militar de su amenaza es objeto de debate.
Con este ultimátum, Trump intensifica la tensión en la región justo cuando los mercados energéticos y la comunidad internacional observan de cerca el futuro de una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo.







