La investigación en torno a Andreína Lamota Solís sumó un nuevo capítulo tras confirmarse la identidad de Jeniffer Juliana Banguera Cornejo, joven desaparecida en enero de 2022, cuyos restos fueron hallados meses después sin identificar en el sector de Sauces, en el norte de Guayaquil.
El ministro del Interior, John Reimberg, informó que la identificación fue posible gracias a un trabajo técnico-científico de unidades especializadas, que incluyó análisis forense integral y pruebas de ADN. El cotejo genético confirmó que el cuerpo descuartizado hallado en julio de 2022 dentro de una maleta correspondía a Banguera y que su muerte fue violenta.
La joven había sido vista por última vez en el departamento de Lamota, a donde acudió a visitarla. En ese momento, la versión entregada indicaba que había salido en un taxi, y posteriormente se enviaron mensajes desde su teléfono asegurando que estaba bien. Sin embargo, nunca volvió a comunicarse directamente con su familia.
El caso permaneció sin resolver durante casi cuatro años, hasta que en octubre de 2025 la Policía intervino el mismo inmueble tras la desaparición de Martha Solís, madre de Lamota. Las investigaciones determinaron que la mujer fue asesinada dentro del departamento, lo que derivó en la captura y posterior condena de su hija.
El 20 de febrero de 2026, la justicia ecuatoriana sentenció a Lamota a 40 años de prisión por el asesinato de su madre. No obstante, durante el allanamiento al inmueble se encontraron indicios que permitieron reabrir el caso de Banguera, entre ellos una tarjeta de crédito perteneciente a la joven.
A partir de este hallazgo, los investigadores cruzaron información y lograron vincular a Lamota con el cuerpo que permanecía como no identificado desde 2022. Finalmente, el 22 de abril de 2026 se confirmó la identidad de la víctima.
Según el ministro Reimberg, ambos hechos evidencian un patrón de violencia extrema y permitieron establecer la responsabilidad de una misma persona en los dos casos. La investigación apunta a que el crimen de Banguera ocurrió años antes del asesinato de la madre, lo que configura una secuencia de hechos bajo análisis judicial.
Actualmente, Lamota permanece recluida en el centro de máxima seguridad La Roca, mientras el caso de Banguera se integra al proceso con nuevas evidencias. Las autoridades continúan adelantando diligencias para esclarecer completamente lo ocurrido.








