Apenas días después de la fuga de 12 adolescentes, el Centro de Resocialización de Menores Marceliano Ossa de Pereira se convirtió en escenario de un intento de fuga masiva. Esta vez, 13 jóvenes protagonizaron disturbios y actos vandálicos en las instalaciones, pero la acción fue contenida por más de 35 uniformados de la Policía Metropolitana de Pereira, quienes lograron frustrar la huida.
Según explicó el coronel Oscar Ochoa, subcomandante de la Policía Metropolitana, los adolescentes mostraron un alto grado de agresividad durante los disturbios, poniendo en riesgo la integridad física de los funcionarios del centro y de los mismos uniformados. “Fue necesaria una intervención inmediata, se trataba de un grupo con un nivel de violencia considerable, algunos portaban objetos contundentes”, señaló el oficial.
El operativo contó con el apoyo del grupo de Infancia y Adolescencia, la Defensoría del Pueblo y otras entidades de control, que acompañaron la intervención tras la destrucción de baños y parte de la estructura trasera del centro. Incluso uno de los policías fue agredido física y verbalmente por los menores durante la contención.
Este nuevo hecho generó preocupación por la seguridad y la infraestructura de los centros de resocialización juvenil en la región. “Es evidente que existen fallas estructurales y de seguridad que facilitan estos intentos de fuga. Urge una revisión del modelo y una inversión seria para evitar que estos hechos se repitan”, advirtió el coronel Ochoa.
En lo corrido del año ya se han registrado al menos cinco incidentes similares en instituciones de reeducación del Eje Cafetero, incluyendo dos fugas en el Marceliano Ossa: una en marzo y otra la semana pasada, cuando 12 adolescentes lograron escapar. Las autoridades continúan con la búsqueda de varios de estos jóvenes, que aún no han sido recapturados.
Por ahora, la administración del centro y las autoridades locales analizan nuevas medidas para reforzar la seguridad y evitar que estos hechos pongan en riesgo la vida de los funcionarios, los uniformados y los propios menores internos.






