Tomás Gómez Tamayo, de 23 años, y Yoneyder Correa Gómez, de 24, fueron identificados como las dos víctimas halladas sin vida y parcialmente calcinadas en una finca de la vereda La Joya, cerca del corregimiento de Barcelona, en zona rural de Calarcá.
Los jóvenes, oriundos del departamento de Caldas, habían llegado al Quindío para realizar labores de fumigación en cultivos de aguacate mediante el uso de drones, actividad para la cual habían sido contratados en la zona donde posteriormente aparecieron sus cuerpos.
Según la información conocida, Tomás Gómez era natural de Manizales y residía en Chinchiná, mientras que Yoneyder Correa había nacido en Viterbo y actualmente vivía en Pereira.
Las autoridades confirmaron que ninguno de los dos registraba antecedentes judiciales y descartaron, de manera preliminar, vínculos con estructuras delincuenciales o actividades ilícitas.
De acuerdo con las investigaciones, ambos trabajadores viajaban periódicamente al Quindío para cumplir contratos relacionados con fumigación agrícola en cultivos de aguacate.
El hallazgo de los cuerpos se produjo en la mañana del jueves 21 de mayo, luego de que habitantes del sector alertaran a las autoridades sobre la presencia de cadáveres en inmediaciones de un cultivo.
Las primeras hipótesis indican que las víctimas habrían sido atacadas violentamente antes de que sus cuerpos fueran incinerados. Información preliminar conocida por los investigadores señala que los jóvenes presentaban impactos de arma de fuego y posibles signos de amarre en sus extremidades.
Familiares manifestaron que la última vez que tuvieron contacto con ellos fue en la tarde del miércoles 20 de mayo, horas antes de que se perdiera su rastro.
Funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, y demás organismos judiciales continúan adelantando labores de recolección de pruebas y entrevistas para esclarecer este doble homicidio que ha causado conmoción tanto en el Quindío como en el departamento de Caldas.







