Sin duda hemos escuchado por ahí que la esperanza es lo último que se pierde. Y es que vivir sin esperanza es algo terrible: Esperamos un nuevo día, esperamos poder tener la oportunidad de compartir con nuestros hijos, con la esposa, el esposo, los padres, etc. La esperanza está puesta en algo que vendrá, que tendremos, que veremos.
La Biblia nos alienta en la esperanza de la redención y la eternidad. Nos anima a que en medio de las dificultades veamos el otro lado, esa orilla donde ha cesado la tormenta y adonde llegaremos con su ayuda. Nos mantiene vivos en medio de todo sabiendo que tenemos asegurada la eternidad. Hazte esta pregunta hoy: ¿Si murieras este día, adonde irías? Si tu respuesta se ajusta a lo que Dios dice, podrás mantenerte en esa esperanza; si no lo sabes y quieres saberlo, encuentra la respuesta en la Palabra de vida que Dios tiene para ti.
* Cita para meditar.
Salmos 62:1-2: “Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación. Sólo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector. ¡Jamás habré de caer!”.
_________________________
Pastor Raúl Martínez Quiceno






