La salud mental se consolida como uno de los desafíos más complejos del sistema de salud en Colombia, especialmente durante la temporada decembrina. Aunque la Navidad suele asociarse con celebraciones, encuentros familiares y momentos de unión, para muchas personas representan un período de alta exigencia emocional que puede detonar cuadros de ansiedad, estrés, tristeza y depresión, conocidos popularmente como “depresión navideña”, “blues de Navidad” o incluso el llamado “síndrome de Grinch”.
Entre cenas, compromisos sociales, expectativas familiares y balances personales de fin de año, controlar las emociones puede ser un verdadero desafío. Sentimientos como la nostalgia, la melancolía, la apatía y la soledad emergen con mayor fuerza, sobre todo en quienes carecen de redes de apoyo sólidos o atraviesan situaciones personales difíciles.
Jeimy Bocachica Martínez, profesional universitaria de la Secretaría de Salud del Quindío y referente del Programa de Convivencia Social y Salud Mental, mencionó a Quindío Noticias, que durante diciembre estos casos suelen incrementarse de manera significativa.
“En esta época de diciembre estos casos tienden a dispararse más. Históricamente las festividades y esta época navideña aumentan porque es una evaluación que cada individuo empieza a hacer de sus resultados, y donde se hacen más visibles las limitantes frente a una red de apoyo y unas relaciones interpersonales seguras y estables”, señaló.
Jeimy indicó que estas fechas intensifican emociones como la tristeza y la melancolía, las cuales, en algunos casos, pueden derivar en conductas de alto riesgo si no se cuenta con acompañamiento oportuno.
“Las emociones de la melancolía y la tristeza suelen apoderarse de muchos estados de ánimo de las personas, que terminan optando por caminos que responden al dolor, al sufrimiento, al vacío, así como a las ausencias que sienten”, explicó.
Alcohol y consumo de sustancias: un factor que agrava el riesgo
Bocachica Martínez también alertó sobre el impacto del consumo de alcohol y sustancias psicoactivas durante las festividades, un comportamiento cultural que, según indicó, se ha normalizado en estas fechas y puede agravar los estados emocionales.
“Sabemos que una de las consecuencias del consumo de alcohol es la pérdida del control de impulsos, y que sumado a un estado de ánimo alterado o disminuido, termina en situaciones fatídicas”, advirtió.
Personas privadas de la libertad: una realidad marcada por la precariedad
Frente a la situación de las personas privadas de la libertad, el referente en salud mental señaló que las condiciones estructurales y la falta de atención integral profundizan las dificultades emocionales.
“Vivimos en un país donde esta situación no es abordada o acompañada de la forma más integral. Frente a condiciones mínimas de necesidades básicas, con carencias y precariedad, resulta casi imposible profundizar en áreas del desarrollo humano como la espiritualidad, los valores y los principios”, afirmó.
Canales de atención y acompañamiento en salud mental
Desde la Secretaría de Salud del Quindío se han fortalecido los mecanismos de atención para garantizar el acceso oportuno a los servicios de salud mental. Bocachica Martínez destacó la implementación de la Ley 2460, la nueva Ley de Salud Mental, que busca facilitar el acceso directo a la atención psicológica.
“La idea es que la atención por psicología sea puerta de entrada, que no haya necesidad de pasar primero por un médico general para ser escuchado por un profesional en salud mental”, explicó.
Además, el departamento cuenta con una línea de atención permanente para emergencias en salud mental, operada desde el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE).
“Es una línea departamental disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana, que brinda una primera respuesta ante situaciones de angustia o colapso emocional”, indicó.
La línea habilitada es 310 793 2686 , a la cual pueden acudir niños, adolescentes, jóvenes y adultos mayores desde cualquier punto del departamento.
Finalmente, la funcionaria resaltó el trabajo adelantado para reducir el estigma alrededor de la salud mental y garantizar una atención digna y humanizada.
“La salud mental es un tema difícil y complejo, genera estigma y barreras. Por eso hemos hecho un gran esfuerzo en sensibilización con el personal asistencial, para que las personas que lleguen con una urgencia en salud mental reciban una respuesta idónea, oportuna y respetuosa”, concluyó.







