A pocas semanas de terminar su mandato, el gobierno del presidente Gustavo Petro está promoviendo una inusual barrida de oficiales y suboficiales del Ejército Nacional nunca antes vista en la historia reciente del país.
Expertos consultados señalan que lo normal es que al año sean llamados a calificar servicios entre 80 y 150 oficiales en esa institución, pero la actual dinámica rompe todos los parámetros tradicionales.
En los últimos tres meses se completó una cifra de retiros que abarcaría tres años enteros de movimientos de personal, lo que ha despertado serias dudas sobre los motivos de esta decisión al final del mandato.
EL COLOMBIANO tuvo acceso a 36 resoluciones del Ministerio de Defensa y el Ejército, expedidas entre el 16 de marzo y el 3 de julio de 2026, con las cuales se notificó el retiro del servicio activo de 326 militares.
De esa cifra, uno salió por haber cometido el delito de abandono del servicio, 21 lo hicieron por solicitud propia, y la gran mayoría, equivalente a 304 uniformados, fueron llamados a calificar servicios.
Esta última figura implica que les aplicaron una modalidad de retiro con potestad discrecional, un mecanismo en el que el Estado no tiene la obligación de justificar al detalle el motivo de la salida.
Del total de retiros, 153 son oficiales, es decir, personal de nivel gerencial con alto poder de mando y toma de decisiones que deja las filas de la institución de manera inmediata.
En apenas tres meses, el Ejército se deshizo de 24 coroneles con más de 30 años de experiencia, además de 50 tenientes coroneles, 70 mayores, dos capitanes, dos tenientes y cinco subtenientes.








