La muerte de una mujer en Bogotá tras someterse a un procedimiento estético en un establecimiento que, al parecer, no contaba con los avales exigidos por las autoridades sanitarias, generó un llamado en el Quindío para fortalecer los mecanismos de control, vigilancia y prevención en los centros dedicados a la estética, el bienestar y el cuidado personal.
El presidente de la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, Rodrigo Estrada, manifestó que este hecho debe servir como una oportunidad para revisar el cumplimiento de la normatividad vigente y reforzar las acciones institucionales frente a establecimientos que operan sin los permisos requeridos.
“Hablar hoy de barberías, peluquerías, centros de estética, spas y servicios especializados es hablar también de economía creativa, autoempleo, turismo de salud y del crecimiento de un sector que aporta significativamente al desarrollo económico regional. Sin embargo, situaciones como la ocurrida en Bogotá nos llevan a insistir en la necesidad de fortalecer los controles sobre aquellos establecimientos que funcionan sin licencias ni habilitaciones”, afirmó.
Un sector con más de 1.400 empresas formalizadas
De acuerdo con cifras del Registro Público de la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, actualmente el sector de la belleza formalizado en el departamento está compuesto por 1.403 unidades empresariales.
La distribución incluye 820 peluquerías, 325 barberías, 98 distribuidoras de productos relacionados, 77 establecimientos clasificados en otros servicios, 40 spas de uñas, tres centros de estética y ocho academias de formación.
Estrada explicó que estas cifras corresponden únicamente a negocios formalmente registrados y destacó el esfuerzo de gran parte del sector por cumplir con las exigencias legales y comerciales.
No obstante, aclaró que poseer un registro mercantil no significa que un establecimiento esté autorizado para realizar procedimientos médicos o estéticos invasivos.
“El registro mercantil acredita una actividad económica, pero los procedimientos relacionados con la salud requieren habilitaciones especiales, protocolos sanitarios, talento humano certificado, condiciones de bioseguridad y el cumplimiento de los requisitos establecidos por el Ministerio de Salud y Protección Social”, indicó.
Preocupación por establecimientos clandestinos
El dirigente gremial señaló que la principal preocupación radica en la existencia de espacios informales que ofrecen servicios para los cuales no cuentan con personal capacitado ni con los permisos correspondientes.
Según explicó, estas prácticas no solo representan riesgos para la salud y la integridad de los usuarios, sino que también afectan la reputación de un sector que en el Quindío ha logrado posicionarse por su profesionalismo y competitividad.
“Nuestro llamado busca identificar escenarios informales y, cuando sea necesario, aplicar sanciones que permitan proteger a la ciudadanía. No podemos permitir que unos pocos establecimientos que operan por fuera de la ley afecten la imagen de clínicas y profesionales que cumplen con altos estándares de calidad”, sostuvo.
Asimismo, destacó que el departamento se ha venido consolidando como un destino atractivo para el turismo de salud y bienestar, gracias a la calidad de sus servicios, el talento humano especializado y las condiciones naturales que ofrece la región.
Solicitan ampliar los controles
Otro de los puntos planteados por la Cámara de Comercio tiene que ver con la necesidad de ampliar la capacidad institucional para llegar a establecimientos que actualmente operan sin supervisión.
Estrada indicó que algunos profesionales del sector consideran que las inspecciones suelen concentrarse en negocios formalizados, mientras que muchos establecimientos clandestinos continúan desarrollando actividades sin vigilancia efectiva.
“No se trata de reducir los controles a quienes cumplen con la ley. Lo que se requiere es ampliar la capacidad institucional para identificar y controlar a quienes operan por fuera de la legalidad y representan mayores riesgos para la ciudadanía”, expresó.
Igualmente, propuso la creación o fortalecimiento de herramientas de consulta pública que permitan a los ciudadanos verificar qué establecimientos cuentan con habilitación para prestar servicios relacionados con la salud y la estética.
En ese sentido, planteó la necesidad de que exista un inventario o censo accesible para la comunidad sobre los centros autorizados en Armenia y el Quindío.
Secretaría de Salud mantiene inspecciones permanentes
Frente a estas inquietudes, la secretaria de Salud del Quindío, Luisa Fernanda Arcila, aseguró que la entidad cuenta con equipos especializados encargados de realizar labores de inspección, vigilancia y control en todo el departamento.
La funcionaria explicó que periódicamente se desarrollan búsquedas activas para verificar el cumplimiento de las condiciones exigidas para la prestación de este tipo de servicios.
“Tenemos equipos técnicos de inspección, vigilancia y control, así como de habilitación de servicios. Realizamos búsquedas activas en los municipios del departamento para verificar que los establecimientos cumplan con los estándares requeridos. Cuando encontramos incumplimientos, se implementan planes de mejoramiento o se inician procesos sancionatorios si no se garantiza la seguridad del paciente”, señaló.
Arcila indicó además que, tras conocerse el caso ocurrido en Bogotá, se ha registrado un aumento en las peticiones, quejas y reclamos relacionados con servicios estéticos.
“Hemos recibido diferentes PQR y este hecho también representa una oportunidad para fortalecer los mensajes de prevención. Invitamos a la comunidad a verificar siempre que los establecimientos cuenten con las habilitaciones necesarias antes de someterse a cualquier procedimiento”, afirmó.
Llamado a la prevención y al autocuidado
Tanto la Cámara de Comercio como la Secretaría de Salud coincidieron en que la seguridad de los usuarios depende no solo de la vigilancia institucional, sino también de decisiones informadas por parte de los ciudadanos.
Las entidades reiteraron que es fundamental consultar la legalidad de los establecimientos, verificar las certificaciones del personal que realiza los procedimientos y asegurarse de que los servicios ofrecidos cumplan con los requisitos establecidos por las autoridades sanitarias.








