El ajedrez político en el departamento del Quindío empieza a tomar forma y las fichas comienzan a moverse de cara a las próximas elecciones territoriales. Sin embargo, lo que en los pasillos locales ‘venderían’ como el nuevo relevo en el poder regional, quedó abruptamente atrapado en medio de un torbellino de acusaciones de alcance nacional.
Un apellido muy sonado en la región vuelve a estar en el centro de una acalorada discusión pública. Los interrogantes ciudadanos no solo apuntan a los intereses políticos en juego, sino a las graves revelaciones que desde las más altas tribunas del país han salido a la luz pública, desatando una controversia que toca directamente los círculos familiares de quienes hoy buscan liderar el departamento.El centro de este revolcón es Óscar Leonardo Marín Barbosa, ingeniero industrial nacido en Armenia, egresado de la Universidad Alexander von Humboldt y bachiller del INEM. Con una trayectoria ligada al sector empresarial, la caficultura y la creación de contenido, Marín integró la lista cerrada de Cambio Radical a la Cámara de Representantes por el Quindío en 2026, junto a John Édgar Pérez Rojas y Yenny Alexandra Trujillo Álzate.
Su nombre ahora empieza a perfilarse en un escenario mayor: una eventual aspiración a la Gobernación del Quindío. No obstante, el panorama se tornó complejo tras los señalamientos de presuntos hechos de corrupción denunciados tanto por Gustavo Petro como por Abelardo De La Espriella contra su hermano, quien ha ocupado cargos de relevancia en el Estado colombiano.
Aunque las responsabilidades legales no se heredan por parentesco, las advertencias de estas figuras nacionales abrieron un fuerte debate en el Quindío sobre el peso y los antecedentes que rodean a este apellido en su eventual puja por el máximo cargo del departamento.


