En el 2025, el departamento del Quindío ha encontrado dos aliados inesperados en la lucha contra las economías ilícitas y las amenazas terroristas: Paloma y Ely, dos caninos entrenados por el Ejército Nacional que se han convertido en pieza clave para garantizar la seguridad en la región.
Ely, un pastor belga malinois, logró detectar en la vía La Línea más de cuatro toneladas de marihuana que eran transportadas ilegalmente. Por su parte, Paloma, un labrador de apenas tres años, salvó la vida de decenas de personas al ubicar un cilindro cargado con explosivos en zona rural del municipio de Córdoba.
Ambos ejemplares, junto a sus guías, hacen parte del Batallón de Alta Montaña N.°5, unidad militar que protege los corredores estratégicos de movilidad que comunican al Quindío con el Valle del Cauca y el Tolima. Según explicó el teniente coronel Franklin Camilo Noguera, comandante de la Unidad, “los binomios caninos son clave para el cumplimiento de la misión; su entrenamiento y precisión permiten que las operaciones sean más efectivas y contundentes”.
El proceso de formación de estos caninos es riguroso: pasan tres meses de capacitación junto a sus guías y cada semestre son reentrenados durante quince días. Gracias a este trabajo, los perros alcanzan un 98 % de confiabilidad en la detección de drogas o explosivos.
Pero más allá de la disciplina, lo que une a estos binomios es el afecto. El soldado José Alejandro Gutiérrez Giraldo, guía de Paloma, lo describe así: “Llevamos cuatro años trabajando juntos. Ella es mi compañera 24/7, siente cuando estoy triste, se me acerca y me acompaña. Entre los dos hay un vínculo que va más allá de lo militar: somos familia”.
Ese vínculo se hizo evidente en Córdoba, cuando Paloma se sentó frente a un artefacto explosivo como señal de alerta. “Sentí temor, temí por su vida, porque no sabíamos el método de activación del explosivo, pero ella cumplió su tarea y salvó muchas vidas”, recordó Gutiérrez.
Estos héroes de cuatro patas no solo afectan las economías ilegales que financian a los grupos criminales, sino que también representan la esperanza de seguridad para miles de quindianos. En la mayoría de los casos, cuando llega su retiro, los caninos son adoptados por los mismos guías que los consideran parte de su familia.
Hoy, Paloma y Ely simbolizan la valentía, lealtad y disciplina en la defensa de la vida y la tranquilidad del Eje Cafetero.







