La sonda Luna-25, la primera misión rusa al satélite en casi 50 años, y que buscaba aterrizar en el Polo Sur de la luna, se estrelló contra su superficie durante una maniobra previa a su alunizaje.
Según indicaron este domingo desde Roscosmos, la agencia espacial del Kremlin, “el aparato se movió a una órbita impredecible y dejó de existir como resultado de una colisión con la superficie de la Luna”.
Igualmente expresaron que durante el sábado, perdieron el contacto tras un problema en el momento en que esta se preparaba para entrar en la órbita previa al aterrizaje y luego de reportar una “situación anómala” que los especialistas analizaban.
La nave espacial estaba programada para aterrizar en el polo sur de la Luna el lunes, apresurándose para llegar al satélite de la Tierra antes que una sonda india.

La misión de Luna-25, tendría una duración de un año, en la cual recogería muestras y analizaría el suelo para llevar a cabo “investigaciones científicas a largo plazo”.
Sin embargo, y pese a este suceso, la sonda solamente alcanzó a enviar varias imágenes de la superficie lunar -el cráter Zeeman, de 184 kilómetros de diámetro-, realizar algunas mediciones y experimentos científicos, y registrar el impacto de un micrometeorito contra la Luna.

Roscosmos anunció la creación de una “comisión interdepartamental para estudiar las razones específicas de la pérdida de contacto con la nave”.
Este fracaso refleja un intento fallido para el programa espacial ruso, pues se esperaba que este fuera un impulso al sector aunque fuera considerada arriesgada, así como también situar en un plano diferente al presidente Vladímir Putin ante la guerra que se vive contra Ucrania.






