Una mujer llegó el pasado 26 de agosto a una notaría de Dosquebradas aparentemente lista para cerrar un negocio inmobiliario. Llevaba una cédula de ciudadanía, documentación y hasta un mecanismo para superar la identificación biométrica. Sin embargo, lo que no sabía era que la Policía ya conocía sus movimientos y que el supuesto comprador que la esperaba era, en realidad, un uniformado encubierto de la Sijín de Pereira.
El operativo fue desarrollado por investigadores de la Policía Metropolitana de Pereira, luego de recibir información de una fuente humana sobre un presunto intento de fraude relacionado con la venta de un lote. Los uniformados coordinaron la intervención y esperaron a que la mujer llegara a la notaría para realizar la diligencia de firma de la promesa de compraventa.
Según la Policía, la señalada habría llegado con una cédula que contenía los datos de la propietaria legítima, pero con su propia fotografía. Además, durante el procedimiento de identificación, los investigadores descubrieron que llevaba adheridos en los dedos de ambas manos pequeños fragmentos de silicona con impresiones de huellas dactilares, presuntamente diseñados para engañar el sistema biométrico de la notaría.
La investigación indica que el predio pertenecería a una ciudadana colombiana residente en Estados Unidos. Al parecer, los datos de contacto de la verdadera propietaria, entre ellos su número telefónico, dirección y correo electrónico, habrían sido modificados con el propósito de facilitar la operación fraudulenta y evitar que la dueña pudiera ser contactada.
De acuerdo con las autoridades, la mujer habría desarrollado previamente una estrategia para ganarse la confianza de potenciales compradores y convencerlos de adquirir el inmueble. Sin embargo, la intervención policial permitió frustrar la transacción antes de que el predio pudiera ser transferido fraudulentamente.
Tras descubrirse el mecanismo utilizado, la notaría anuló la promesa de compraventa. Durante el procedimiento fueron incautados la cédula presuntamente falsa, un teléfono celular, los fragmentos de silicona con las impresiones dactilares y documentación relacionada con el caso.
La mujer fue capturada en flagrancia y quedó a disposición de la autoridad competente por el delito de uso de documento falso. Mientras avanza la investigación, las autoridades buscan establecer si este caso estaría relacionado con una estructura dedicada a apropiarse fraudulentamente de inmuebles cuyos propietarios se encuentran fuera del país.






