La Justicia de la provincia de Salta, en Argentina, emitió un fallo mediante el cual ordenó a un hombre pagar una cuota alimentaria mensual para el perrito que compartía con su expareja, tras la separación de la pareja. La decisión judicial busca garantizar el bienestar y cuidado integral del animal.
La medida fue adoptada luego de que la mujer quedara a cargo permanente de la mascota y acudiera a los tribunales para solicitar apoyo económico que le permitiera cubrir los gastos de manutención y atención veterinaria del perro.
Tras estudiar el caso, el juzgado resolvió que el hombre deberá realizar aportes periódicos destinados exclusivamente a cubrir alimentación, vacunas, medicamentos, controles veterinarios y demás gastos básicos relacionados con el cuidado del animal.
Además del componente económico, la resolución estableció un régimen de visitas y convivencia compartida, permitiendo que la persona que ya no convive con la mascota pueda mantener contacto regular con ella mediante visitas y períodos alternados de permanencia.
El tribunal argumentó que las mascotas no pueden ser consideradas simples bienes materiales o patrimoniales, sino “seres sintientes” capaces de generar vínculos afectivos dentro del núcleo familiar. Bajo ese criterio, determinó que ambos integrantes de la expareja mantienen responsabilidades sobre el bienestar del animal, independientemente de quién conserve la custodia principal.
La abogada Carmen Céspedes Cartagena explicó que este tipo de acuerdos comienzan a ser cada vez más comunes en algunos tribunales argentinos. “Se homologan acuerdos voluntarios donde las partes al separarse solicitan una cuota alimentaria para su perrito”, señaló.
La decisión judicial fue considerada un fallo poco habitual y ha llamado la atención por reconocer formalmente la responsabilidad compartida sobre las mascotas después de una ruptura sentimental, bajo el concepto de familias “multiespecie”.
El caso se suma a otras decisiones recientes en Argentina relacionadas con el reconocimiento de los animales domésticos como integrantes del entorno afectivo familiar y sujetos de especial protección.







