El presidente de Google, Larry Page, recibió recientemente una carta firmada por ocho miembros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Una misiva en la que los políticos expresan una “gran preocupación” por las nuevas reglas de juego que regirán al mayor buscador del mundo en materia de seguridad, las cuales consisten en unificar las más de 60 políticas de privacidad de sus productos y empezarán a tener vigencia en dos días.
Los ocho legisladores de la Cámara —tres demócratas y cinco republicanos— cuestionan a Google sobre cómo se verán afectados los 350 millones de usuarios de Gmail y los otros tantos millones que utilizan los demás productos. Puntualmente le preguntan a la compañía si les permitirá a los usuarios borrar permanentemente su información personal o si se reservará algunos datos de las cuentas eliminadas. Los legisladores piden una respuesta antes del 16 de febrero.
El miércoles pasado Google anunció públicamente el cambio de sus políticas de privacidad. Desde ese momento, a las cuentas de los usuarios de todos sus productos (Youtube, Gmail, Google+, y otros) ha empezado a llegar un comunicado en el que se anuncia en qué consistirán.
“La nueva política refleja nuestro deseo de crear una experiencia más sencilla cuando utilices nuestros productos”, dice el texto, y va más allá al explicar las nuevas reglas. Una de ellas dicta que “si inicias sesión en tu cuenta de Google, podremos ofrecerte sugerencias de consultas de búsqueda o personalizar los resultados que obtengas, en función de los intereses que hayas indicado en Google+, Gmail y Youtube”. El correo termina advirtiendo: “Nunca venderemos tu información personal ni la compartiremos sin tu autorización, salvo en circunstancias excepcionales (por ejemplo, si recibimos un requerimiento legal válido)”.
Analistas ya han salido a decir que esta estrategia de Google tiene un fin claro: agrupar información personal para ganar anunciantes. Carolina Botero, colíder de Creative Commons en Latinoamérica, dice que Google, como empresa privada, está trabajando su producto y por tanto tiene derecho, pero sostiene que con el nuevo anuncio cruzó la línea. “El usuario no podrá decidir en cuáles productos de Google quiere sintonizar su información. Es posible que en algunos sitios uno maneje información más sensible y por eso quiera mantener sus perfiles por separado”.
Dice Botero que aunque en un principio esta estrategia sería utilizada sólo para efectos de publicidad, el día de mañana “si el DAS le exige a Google que le entregue toda su información, o un hacker decide armar los perfiles de uno, sería muy peligroso. Se va a convertir en un Gran Hermano”.
Andrés Guadamuz, director asociado del Centro de Estudios Script, de la Universidad de Edimburgo, coincide con Botero. “El problema de la nueva política de privacidad de Google es que, según algunos analistas, le va a otorgar demasiado poder a Google para extraer datos de nuestras interacciones con sus productos. Lo que más preocupa a la gente es Gmail”. Y concluye diciendo: “Si uno quiere seguir utilizando productos gratis como Google, tendrá que pagar con su privacidad”.
Redacción Vivir | Elespectador.com





