Un hallazgo estremecedor sacude a Ciudad Juárez, Chihuahua en México. La Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó este fin de semana la localización de 381 cuerpos apilados y ocultos dentro de un crematorio privado que prestaba servicio a varias funerarias de la ciudad fronteriza.
El caso se destapó la noche del pasado jueves, cuando vecinos de la colonia Granjas Polo Gamboa alertaron a las autoridades tras percibir olores fétidos persistentes y observar a una persona trasladando un cuerpo dentro de un vehículo habilitado como carroza fúnebre. Al inspeccionar el lugar, policías municipales encontraron primero un cadáver dentro de la carroza y, al adentrarse en la propiedad, descubrieron habitaciones saturadas de restos humanos, muchos de ellos desnudos, envueltos en cobijas, embalsamados o en avanzado estado de descomposición.
Según explicó Eloy García, coordinador de comunicación de la fiscalía estatal, los cuerpos se encontraban “aventados de manera indiscriminada, unos sobre otros, sin refrigeración, algunos con varios meses o incluso años desde su fallecimiento”. Para resguardar los restos, las autoridades alquilaron un tráiler refrigerado mientras peritos y agentes ministeriales continúan la inspección con apoyo de un Laboratorio Móvil del Servicio Médico Forense.
Fraude y negligencia
De acuerdo con las primeras líneas de investigación, la empresa a cargo del crematorio ofrecía servicios de cremación a por lo menos seis funerarias de Ciudad Juárez, pero habría simulado la quema de los cuerpos para entregar urnas con cenizas que no correspondían a los difuntos. El inmueble operaba con permisos estatales de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coespris), pero no tenía autorización para almacenar cuerpos sin cámaras de refrigeración ni licencia municipal para este tipo de actividad.
Carlos Manuel Salas, fiscal de la Zona Norte, explicó que una de las hipótesis es que el crematorio colapsó operativamente y almacenaba los cuerpos sin darles disposición final, lo que derivó en la saturación y en la presunta estafa a decenas de familias que confiaron en la entrega de cenizas legítimas.
Vecinos del sector declararon que durante años confundieron los fuertes olores con los de granjas y basureros aledaños, sin imaginar que se trataba de cientos de cadáveres acumulados de forma clandestina.
Trabajo forense y contacto con familias
El personal de la FGE y Coespris trabaja en la identificación de los restos humanos mediante registros, certificados de defunción y documentación hallada en el sitio. La fiscalía ya anunció que, una vez concluida la recuperación total de los cuerpos, se establecerá contacto con los familiares para informarles si sus seres queridos realmente fueron cremados o si sus restos permanecían almacenados.
Por ahora, el caso sigue bajo investigación para esclarecer responsabilidades penales y determinar si existió una red de complicidad entre la empresa crematoria, funerarias y posibles funcionarios que permitieron operar el lugar en condiciones irregulares.







