Una investigación desarrollada en el Grupo de Química de Investigación y Desarrollo Ambiental (QIDEA) de la Universidad del Quindío identificó que los extractos de dos especies de cúrcuma presentan una alta capacidad antioxidante, lo que abre la posibilidad de su uso como alternativa natural a los conservantes sintéticos utilizados en la industria de alimentos.
El estudio fue liderado por la estudiante de Química Stefanía Londoño Giraldo, bajo la dirección de la docente Eunice Ríos Vásquez y la codirección del profesor Yeferson Ospina Balvuena. La investigación se centró en los rizomas -raíces subterráneas- de la Curcuma longa y la Curcuma zedoaria, ambas pertenecientes a la familia del jengibre y ampliamente reconocidas por sus propiedades medicinales y culinarias.
El trabajo surgió ante la preocupación científica por el uso de conservantes artificiales como el BHT y el BHA, presentes en alimentos procesados y asociados a posibles riesgos para la salud. En ese contexto, la cúrcuma se ha posicionado como una alternativa natural prometedora. Los investigadores recolectaron los rizomas en Armenia, los secaron, molieron y sometieron a un proceso de extracción con agua y microondas, una técnica eficiente y ambientalmente sostenible que evita el uso intensivo de solventes químicos.
Los resultados evidenciaron diferencias significativas entre las dos especies analizadas. El extracto de Curcuma longa presentó la mayor capacidad antioxidante, con concentraciones seis veces superiores de compuestos fenólicos y casi treinta veces más flavonoides que la Curcuma zedoaria. Estas sustancias son clave en la neutralización de radicales libres, moléculas inestables relacionadas con el envejecimiento celular y el deterioro de alimentos.
En pruebas de laboratorio (DPPH y ABTS), el extracto de cúrcuma común mostró una actividad antioxidante alta y consistente, confirmando su potencial como conservante natural. Según la investigadora Londoño Giraldo, estos compuestos actúan “atrapando y neutralizando los radicales libres antes de que generen daño”.
Por su parte, los directores del proyecto explicaron que el análisis químico reveló que los aceites esenciales de ambas especies presentan composiciones distintas, con predominio de compuestos como ar-tumerona y ar-curcumeno en la Curcuma longa, mientras que en la Curcuma zedoaria predominan la furanogermanona y la bornanona. Sin embargo, aclararon que la mayor actividad antioxidante no proviene de estos aceites esenciales, sino de los compuestos fenólicos presentes en los extractos.
La investigación concluye que la Curcuma longa se perfila como una alternativa viable para la industria alimentaria, cosmética y farmacéutica, en reemplazo de antioxidantes sintéticos cuya seguridad ha sido cuestionada. Además, el estudio abre nuevas líneas de investigación sobre el aprovechamiento de plantas regionales en el desarrollo de productos más sostenibles y seguros para el consumo humano.







