Luego de los ejercicios militares realizados por Estados Unidos en el continente asiático, el líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un, advirtió que esas maniobras amenazan la estabilidad de la zona.
Por lo tanto, “estamos al borde de una guerra nuclear que acarreará las consecuencias más catastróficas e irreversibles para la paz y la seguridad en la península de Corea, en Asia y en el resto del mundo”.
De acuerdo con el informe del Instituto de Estudios estadounidenses del Ministerio de Exteriores norcoreano, los movimientos belicosos de Estados Unidos han empujado las tensiones militares en la península de Corea y en el noreste de Asia, que ya se han sumido en una situación extremadamente inestable al borde de una guerra nuclear.
Así pues, Pyongyang manifestó que, si se origina una guerra en la península de Corea, ubicada en una posición geopolítica importante, donde se entremezclan los intereses de las grandes potencias, se podría expandir rápidamente “a una guerra mundial y una guerra termonuclear sin precedentes en el mundo”, lo que traería consecuencias irreversibles.
Por lo tanto, la institución aseguró que la solución para evitar una guerra, es que Washington quite la anacrónica política hostil que tiene hacia Corea del Norte.

Las autoridades norcoreanas discutieron que los ejercicios militares conjuntos entre Washington y Seúl, que comenzaron en la década de los 50, “se han llevado a cabo incesantemente durante casi siete décadas con nombres en clave”.
Finalmente, puntualizaron que los ejercicios militares “se están volviendo cada vez más imprudentes en su escala, alcance, intensidad y contenido a medida que pasan los días”. “Solo en 2022, Estados Unidos, en connivencia con las fuerzas títeres surcoreanas, realizó varios ejercicios de guerra nuclear, incluido un simulacro aéreo conjunto con activos estratégicos involucrados”.






