El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este sábado, a través de sus redes sociales, el bombardeo directo a tres instalaciones nucleares en Irán, lo que representa una escalada sin precedentes en el conflicto que sacude Oriente Próximo. La operación fue ejecutada con bombarderos B‑2 equipados con bombas antibúnkeres, apuntando a los complejos estratégicos de Fordow, Natanz e Isfahán.
La respuesta de Irán no se hizo esperar. Misiles fueron lanzados contra varias ciudades israelíes, entre ellas Tel Aviv, mientras se intensifican los ataques cruzados que ya dejan más de 430 muertos en Irán y al menos 24 en territorio israelí.
Desde Teherán, se advierte que la intervención de Estados Unidos agrava peligrosamente el conflicto y amenaza con extenderlo a escala regional. Mientras tanto, Israel confirmó haber eliminado a un alto mando vinculado a Hamás y a la Guardia Revolucionaria iraní, y asegura estar preparado para una campaña militar prolongada.
Trump, en su publicación, afirmó que se trató de una acción “decisiva y necesaria” para proteger la seguridad global, aunque no se anunciaron nuevos ataques en lo inmediato. Sin embargo, las fuerzas estadounidenses en la región se encuentran en estado de máxima alerta.
La comunidad internacional observa con creciente preocupación. El conflicto entre Irán e Israel ya ha cobrado cientos de vidas y ahora, con la intervención directa del gobierno estadounidense, se convierte en una amenaza real para la estabilidad mundial.






