El aumento de los costos laborales y la revaluación del peso colombiano plantean nuevos retos para la rentabilidad de los hoteles de Armenia y el Quindío. Un análisis del Observatorio de Turismo de Proyecto Armenia advierte que la combinación de estos factores podría reducir los márgenes operativos del sector, aunque el impacto dependerá de las condiciones de cada establecimiento.
El turismo es una actividad importante para la economía del Quindío, pero mantener un hotel implica asumir gastos permanentes en personal, servicios, mantenimiento y atención a los visitantes. En este escenario, el Observatorio de Turismo de Proyecto Armenia analizó dos variables que han cambiado durante 2026: el aumento real del salario mínimo, calculado en un 19,3 %, y la caída real del 18,3 % en la Tasa Representativa del Mercado (TRM), indicador que refleja la relación entre el peso colombiano y el dólar estadounidense.
Según el estudio, el incremento salarial representa una presión directa sobre los costos de operación, debido a la necesidad de contar con trabajadores para atender la recepción, la limpieza, el mantenimiento y otros servicios hoteleros. Bajo los supuestos utilizados por el observatorio, la nómina representa el 37 % de los costos operativos de un hotel típico y el 70 % de esa nómina corresponde a trabajadores que reciben el salario mínimo. Con esta estructura, el aumento salarial podría elevar aproximadamente un 5 % los costos totales, con variaciones estimadas entre el 3 % y el 7 %, dependiendo de las características del establecimiento.
La presión económica se produce en un contexto de dificultades para el sector hotelero nacional. Los datos del DANE analizados por el observatorio muestran que, entre enero y abril de 2026, la ocupación hotelera nacional fue del 48,4 %, frente al 49,3 % del mismo periodo de 2025. En ese lapso, los ingresos reales disminuyeron un 5,1 % y el personal ocupado cayó un 4,1 %, mientras los salarios reales aumentaron un 10,3 %. Para julio, la ocupación se situó en el 50,6 %, frente al 51,9 % de un año atrás, y los ingresos reales registraron una reducción del 7,4 %. Estas cifras corresponden al panorama nacional y no constituyen mediciones exclusivas de Armenia o el Quindío.
Por su parte, la revaluación del peso presenta efectos diferentes. Un dólar más barato puede reducir el costo de equipos, tecnología y otros insumos importados que necesitan los hoteles, pero también puede hacer relativamente más atractivos los viajes al exterior para los colombianos. El informe señala que las salidas de ciudadanos colombianos al extranjero aumentaron un 12,4 % durante el primer semestre de 2026, aunque ese crecimiento no puede atribuirse exclusivamente a la tasa de cambio. Para un departamento que depende en buena medida del turismo nacional, el cambio en las preferencias de los viajeros representa un factor que conviene vigilar.
El estudio destaca que cerca del 89 % de los visitantes del Quindío son nacionales y alrededor del 11 % internacionales, según las cifras que presenta. Por ello, una eventual reducción de la demanda extranjera tendría un efecto directo limitado sobre el conjunto de las noches de alojamiento, mientras que una mayor preferencia por destinos internacionales entre los colombianos podría aumentar la competencia para los hoteles locales.
El observatorio advierte que, en escenarios ilustrativos, la combinación de los cambios salariales y cambiarios podría reducir los resultados operativos entre un 5 % y un 34 %. Estas cifras no representan pérdidas comprobadas para todos los hoteles, sino estimaciones condicionadas por supuestos sobre costos, precios y demanda.
Ante este panorama, el informe recomienda revisar los turnos y los costos laborales, diseñar paquetes turísticos que integren alojamiento y experiencias regionales, ajustar las estrategias de precios para visitantes nacionales e internacionales y aprovechar la tasa de cambio para adquirir insumos importados cuando resulte conveniente.
También plantea fortalecer la promoción del destino, vigilar la evolución de la ocupación hotelera y mejorar la información disponible sobre el comportamiento del turismo en el departamento. El reto para Armenia y el Quindío será mantener su atractivo para los viajeros y proteger la sostenibilidad de los negocios que generan empleo, teniendo presente que el efecto real de estas variables deberá comprobarse con información específica de cada establecimiento.


