
El acuerdo para comenzar los diálogos de paz en Colombia llevó varios meses de ardua negociación. Los enviados de uno y otro lado hicieron un “pacto de honor”. Los detalles de esas reuniones y una decisión: no hacer bandera con los muertos
“Entre febrero y agosto de este año los representantes del gobierno colombiano y las FARC celebraron cerca de diez rondas preparatorias. Cada una podría durar entre cuatro y ocho días seguidos. Se dieron aproximadamente 65 encuentros entre ambos equipos en la mesa de negociación que se tomaban un buen número de horas. Si bien asesores en temas puntuales iban y venían, los cinco voceros de lado y lado permanecieron la mayor parte del tiempo”, revela el medio colombiano Semana.
Las reuniones se concretaron en La Habana. El gobierno de Raúl Castro dispuso de dependencias oficiales para que los colombianos pudieran hablar en secreto. Había tanto miedo de que la información se filtrara que los negociadores de ambas partes casi no vieron las calles de la isla: no querían ser reconocidos bajo ningún aspecto.
Las conversaciones fueron más que ásperas. De hecho, en más de una oportunidad, todo estuvo por volar por los aires. Sin embargo, llegaron a un “pacto de honor”. Según difundió el diario El Tiempo, decidieron tener fe, aún cuando el temor de una traición fuera altísimo.
“Había que proteger esa apuesta de una de las cosas que más ruido y daño le hacen a una mesa de acercamientos: echarse en cara lo ocurrido en los campos de batalla. Pactaron entonces que nunca hablarían de esos hechos. Los han mencionado y los han discutido, pero solo en las pausas para el café”, publica el diario.
Los rumores sobre un acercamiento entre el gobierno colombiano y las FARCcomenzaron a principio de año y cobraron mayor fuerza en mayo, hasta ser confirmados este lunes por Telesur y RCN radio.
Sin embargo, las primeras líneas del plan para entablar un diálogo que selle la paz y ponga fin a 50 años de conflicto armado fueron ideadas dos años atrás, como fruto del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela.
El Espectador asegura que cuenta de que el propio Juan Manuel Santos se reunió con Chávez y Raúl Castro en marzo pasado para definir la mediación de esos dos países en las negociaciones. En los primeros encuentros en La Habana, participaron el consejero de seguridad del gobierno colombiano, Alejandro Eder, y el jefe de Relaciones Internacionales de las FARC, Rodrigo Granda. En los próximos días, debería conocerse el listado completo de los negociadores.
El mandatario reafirmó este sábado 1 de septiembre que uno de los principales objetivos de su gobierno es “sembrar la paz en todos los rincones de país”. Durante una visita a la ciudad de Armenia, en el departamento de Quindío, el mandatario destacó losesfuerzos que se realizan para ponerle fin al conflicto armado que vive el país desde hace cinco décadas.
En ese sentido, mencionó la política de reparación a las víctimas del conflicto, la restauración de tierras para los millones de desplazados, la atención a la pobreza, y el impulso al programa de viviendas gratis, la cobertura de salud y la gratuidad educativa, entre otros programas que implementó desde su llegada al poder.
“Con esas medidas y esas políticas lo que queremos es ir sembrando la paz. La paz no se da de un día para otro, hay que sembrarla y hay que estimularla”, recalcó el jefe de Estado, pocos días después de reconocer las conversaciones exploratorias que el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han iniciado desde hace algunos meses.





