La estrategia de Vigilancia Comunitaria en Salud Pública, conocida como COVECOM, se consolida como una de las principales herramientas del Quindío para la identificación temprana de riesgos que pueden convertirse en eventos de interés en salud pública. Así lo dio a conocer a Isabel Cristina Vélez, profesional universitaria de la Secretaría de Salud del Quindío, al destacar que este modelo lleva más de una década operando de manera continua en el departamento.
“Es una estrategia que funciona en el departamento del Quindío desde el año 2014. Ya cumplimos 11 años finalizando el año 2025, en la que adaptamos y adoptamos la estrategia que nos da el Ministerio de Salud y Protección Social”, explicó Vélez.
Articulación directa con la comunidad
Según Vélez, el eje central de COVECOM es el trabajo directo con las comunidades, orientado a identificar factores de riesgo y fortalecer redes de apoyo institucional y comunitario. En la actualidad, esta labor se articula con una nueva estrategia liderada por el Instituto Nacional de Salud, denominada Vigilancia Basada en Comunidad (REDCON).
“La función que tenemos con la comunidad es identificar unos factores de riesgo y estamos articulando una nueva estrategia que nos da el Instituto Nacional de Salud a través de un proceso que se llama Vigilancia Basada en Comunidad, REDCON, generando unas redes de apoyo institucional y comunitario en pro de mejorar la calidad de vida”, señaló.
Este modelo permite detectar de manera temprana “unas señales y unas situaciones que pueden llegar a convertirse en eventos de interés en salud pública en nuestro departamento”, agregó.
Eventos de interés más identificados
Vélez explicó que, en sus inicios, COVECOM tenía un enfoque amplio que incluía factores de riesgo de tipo locativo, ambiental, institucional y de infraestructura. Sin embargo, con la implementación de la vigilancia basada en comunidad, hoy se cuenta con directrices más específicas para la identificación de eventos prioritarios.
Entre los principales riesgos detectados se encuentran la presencia de serpientes y monos en zonas pobladas, estos últimos con potencial de transmisión de fiebre amarilla, así como los accidentes ofídicos. También se vigilan de manera permanente las mordeduras por animales potencialmente transmisores de rabia, como perros, gatos, zarigüeyas y otros animales silvestres.
A esto se suma eventos de interés epidemiológico como los febriles ictéricos, febriles hemorrágicos y febriles exantemáticos, además de afecciones respiratorias de larga duración. “Identificamos pacientes con más de 15 días de tos, expectoración, sudoración nocturna y fiebre, que podrían corresponder a casos de tuberculosis”, explicó la profesional.
En el componente ambiental, la estrategia también permite alertar sobre situaciones como la falta de acceso a agua potable, amotinamientos y conglomerados que podrían generar riesgos para la salud pública en el territorio.
Animales en vía pública, el mayor reporte en 2025
Durante el año 2025, uno de los eventos que mayor impacto generó en las comunidades fue la presencia de animales en vía pública, tanto por las molestias asociadas a las heces como por los riesgos sanitarios.
“Tenemos una amplia gama de eventos identificados, pero el que más nos genera impacto dentro de la comunidad son los animales en vía pública”, indicó Vélez.
Municipios como Filandia han reportado de manera reiterada esta situación, la cual, según explicó la referente, está relacionada con el abandono y la tenencia irresponsable de mascotas, especialmente en zonas con alta afluencia turística.
“Nos informan que la gente abandona a sus mascotas en Filandia porque tiene una amplia afluencia de turistas y que las personas normalmente se los llevan. Pero en realidad los animales no son callejeros; lo que pasa es que sus dueños los sacan a la calle, los dejan todo el día deambulando y en la noche los recogen nuevamente”, precisó.
Vélez enfatizó que más que una sobrepoblación de animales callejeros, lo que se evidencia es “una tenencia irresponsable de mascotas”, situación que representó uno de los reportes más frecuentes en el departamento durante el último año.
Trabajo interinstitucional para 2026
Para contrarrestar estas problemáticas, la Secretaría de Salud del Quindío mantiene un trabajo articulado con las alcaldías en 11 municipios del departamento, la Policía Nacional, el programa departamental de zoonosis y las fundaciones y asociaciones protectoras de animales.
“Trabajamos en aras de dar educación para evitar que los animales estén deambulando, que estén esterilizados, desparasitados y que cumplan con todas las características para tener una buena calidad de vida, y que no se conviertan en un riesgo para la salud pública”, concluyó.







