Una grave denuncia sobre posibles irregularidades en la red pública de salud de Bogotá encendió las alarmas en el sistema sanitario. El concejal Ángelo Schiavenato reveló registros en los que un profesional aparece reportando 351 ecocardiogramas en una sola jornada, cifra considerada prácticamenteo imposible desde el punto de vista médico y operativo.
De acuerdo con la información divulgada, el médico señalado es Ciro Alfonso Gómez Meisel, vinculado a la empresa Clínica Meisel SAS. Los reportes indicarían que el especialista habría figurado realizando procedimientos simultáneamente en dos centros hospitalarios ubicados en extremos opuestos de la ciudad: el Hospital Simón Bolívar y el Hospital El Tunal.
Según la denuncia, algunos exámenes de alta complejidad habrían sido efectuados sin la presencia directa de un cardiólogo y posteriormente enviados por mensajería digital para su revisión, lo que pondría en duda la confiabilidad de los diagnósticos. Incluso se investiga si parte de los procedimientos habrían sido realizados por personal no autorizado, pese a que los contratos exigirían atención presencial del especialista.
El caso también tendría implicaciones económicas. El cabildante advirtió un posible detrimento patrimonial superior a 32.000 millones de pesos en recursos públicos destinados a la atención cardiovascular, lo que llevó a solicitar intervención de entes de control y organismos judiciales.
Por su parte, la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá confirmó que conoce la situación y que adelanta verificaciones internas. La entidad indicó que el servicio contratado involucraría a una IPS con varios profesionales, por lo que analiza si los registros responden a un problema administrativo, de facturación o a conductas irregulares.
Las autoridades sanitarias y de control deberán determinar ahora si los procedimientos realmente se realizaron, si hubo suplantación o facturación indebida y, de ser comprobado, establecer responsabilidades disciplinarias, fiscales y penales dentro de lo que ya se conoce públicamente como el presunto “cartel de la cardiología”.







