Las plataformas digitales pueden llegar a convertirse en un arma letal en las manos equivocadas. Para un grupo de ciudadanos, la cotidianidad se transformó de la noche a la mañana en una verdadera película de terror psicológico de la cual parecía imposible escapar. Lo que comenzó como extraños y esporádicos mensajes en WhatsApp, escaló a un nivel de obsesión que destruyó por completo su tranquilidad.
La pesadilla fue meticulosamente orquestada desde la oscuridad de una habitación. Durante miles de horas frente a una pantalla, una mente retorcida tejió una de las redes de acoso más aterradoras de las que se tenga registro reciente. Insultos, montajes, difamaciones, fotografías de automutilación y crudas amenazas con cuchillos llegaron sin descanso a los celulares de las víctimas, quienes vivían en zozobra al no entender por qué eran el blanco de tanto odio.
El responsable detrás de este oscuro entramado fue identificado como Daniel. Según la Fiscalía, el sujeto creó unos 500 perfiles falsos y compró diversas líneas para hostigar a 20 mujeres y un hombre en Envigado y Sabaneta (Antioquia). El calvario, que inició contra un grupo de docentes de un colegio, llegó al punto de incluir los números de las víctimas en grupos internacionales de contenido para adultos.
Gracias a las evidencias recolectadas, el CTI allanó su vivienda en Envigado, donde incautaron celulares, munición calibre 9 mm y 26 armas cortopunzantes. Aunque no aceptó los cargos por acoso sexual, amenazas y hostigamiento, un juez lo envió de inmediato a la cárcel.






