Frente a las intenciones de demolición de estructuras icónicas como el mirador «Colina Iluminada» en Filandia y el templo parroquial de Montenegro tras el sismo, el gobernador del Quindío, Juan Miguel Galvis Bedoya, encabeza un esfuerzo institucional para exigir conceptos técnicos especializados de ingeniería. La medida busca evaluar con precisión el estado real de estas edificaciones antes de tomar cualquier decisión definitiva.
La reciente emergencia sísmica no solo ha dejado daños materiales y desafíos en infraestructura vial y habitacional, sino que ahora pone en la cuerda floja a varios de los patrimonios arquitectónicos y culturales más preciados del departamento. La zozobra creció en las comunidades locales al conocerse las propuestas iniciales de derribar edificaciones tan representativas para la identidad quindiana como el mirador de la Colina Iluminada en Filandia y la estructura del templo parroquial en el municipio de Montenegro.
Ante este panorama, el gobernador del Quindío, Juan Miguel Galvis Bedoya, intervino directamente para hacer un llamado a la cordura y a la rigurosidad científica. El mandatario departamental solicitó formalmente a las administraciones y autoridades locales actuar con absoluta prudencia, instándolas a agotar todos los diagnósticos y estudios técnicos existentes para ponderar alternativas viables de reforzamiento estructural o restauración antes de proceder con un desmonte irreversible.
El trasfondo de esta solicitud radica en el profundo valor histórico, cultural y turístico que estas obras representan para la región. El gobernador enfatizó que dichos atractivos y centros de fe no solo son símbolos de arraigo para sus habitantes, sino también una fuente fundamental de dinamización económica y generación de recursos turísticos, por lo que su pérdida afectaría de manera directa el tejido social y comercial de ambas localidades.
Para lograr este cometido, la Gobernación impulsa una mesa de trabajo enfocada en obtener conceptos especializados de ingeniería que determinen sin margen de error la verdadera estabilidad de los inmuebles. De esta forma se busca garantizar que cualquier intervención futura esté respaldada por la ciencia y la experiencia de expertos cualificados, evitando decisiones apresuradas que terminen borrando del mapa hitos urbanísticos irreemplazables.
A pesar de la firme defensa del patrimonio, el mandatario departamental aclaró que sus gestiones y directrices no pretenden oponerse ciegamente a los derribos en los casos donde los dictámenes técnicos demuestren que son absolutamente inevitables para salvaguardar la vida humana. Su exigencia se centra en garantizar un proceso transparente, responsable y debidamente fundamentado por la ingeniería moderna.
Con esta postura, la administración departamental busca equilibrar la seguridad ciudadana con la conservación de la memoria colectiva del Quindío. Las próximas semanas serán decisivas para conocer los resultados de las evaluaciones especializadas que definirán el destino definitivo de la Colina Iluminada y del templo parroquial de Montenegro.
Fuente: Oficina de Comunicaciones Gobernación del Quindío






