El coronel Luis Fernando Atuesta, comandante de la Policía del Quindío, entregó el balance judicial del departamento al cierre del año, destacando una reducción significativa en varios delitos de alto impacto, pero advirtiendo al mismo tiempo un incremento preocupante en los homicidios, fenómeno que este año estuvo marcado principalmente por la intolerancia social y los conflictos entre habitantes en condición de calle.
De acuerdo con el oficial, los resultados operativos permitieron disminuir de manera considerable los delitos contra el patrimonio económico. El robo al comercio registró una reducción del 41 %, mientras que el robo de los celulares cayó en un 50 %. Asimismo, el robo a entidades bancarias se redujo en un 50 %, el robo de motocicletas en un 12 % y el robo de automóviles en un 10 %, cifras que, según la Policía, reflejan el impacto de las estrategias de control, las capturas y las incautaciones realizadas durante el año en el departamento.
No obstante, el coronel Atuesta alertó sobre un incremento del 27% en los homicidios, comportamiento que presenta un cambio en su dinámica frente al año anterior. Mientras que en 2024 la mayoría de los casos estaban relacionados con la comercialización y el tráfico de estupefacientes, este año la curva fue marcada por otros factores sociales.
Según explicó el comandante, las operaciones contra estructuras criminales y los golpes a economías ilegales generan una presión en determinados territorios, lo que llevó a que otros actores delincuenciales intentaran ocupar esos espacios, recurriendo a la violencia, las lesiones personales y los homicidios como mecanismo de control. Sin embargo, destacó que el factor que más incidió en el aumento de muertes fue la intolerancia social.
“Más del 35 % de los homicidios registrados este año están asociados a riñas entre familiares, vecinos y hechos de intolerancia, muchos de ellos con utilización de armas blancas”, señaló Atuesta. A esto se suma un fenómeno que no se había presentado con la misma magnitud en años anteriores: más de 27 homicidios de habitantes en condición de calle, lo que incidió directamente en el aumento de la cifra total de muertes violentas en el departamento.
El comandante precisó que, en contraste, las muertes asociadas al tráfico de estupefacientes registraron una reducción frente al año pasado, lo que confirma un cambio en las causas que están alimentando la violencia homicida en el Quindío.
Ante este panorama, Atuesta hizo un llamado no solo a las autoridades, sino a la comunidad en general, para fortalecer la tolerancia, el respeto y la convivencia, así como para atender problemáticas como la violencia intrafamiliar y el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas.
“Es inaceptable que un departamento como el Quindío, considerado el segundo destino turístico más importante del país, tenga un alto porcentaje de homicidios derivados de la intolerancia social”, afirmó el oficial, al advertir que muchos de estos hechos se originan en peleas asociadas a la ingesta de licor y drogas, que terminan en riñas, lesiones personales y muertes.







