La investigación analizará durante un año las redes de interacción entre plantas, aves y murciélagos en diferentes sectores de la capital quindiana.
Pese a las afectaciones que sufrió parte de su planta física, la Universidad del Quindío mantiene activa su apuesta por la investigación científica y avanza en un nuevo proyecto que busca comprender cómo las relaciones entre plantas, aves y murciélagos pueden contribuir a mejorar la biodiversidad y la salud ambiental de Armenia.
La iniciativa fue aprobada durante este semestre en la más reciente Convocatoria Interna de Investigación, Modalidad 2, liderada por la Vicerrectoría de Investigaciones, a cargo de Faber Danilo Giraldo Velásquez. El proyecto dará continuidad a varias líneas de trabajo que la institución ha desarrollado durante los últimos años a través de iniciativas como EcoCiudad y Armenia Biodiversa, con las que se ha documentado la riqueza de fauna y flora presente en diferentes entornos urbanos.
El nuevo estudio estará enfocado en identificar las relaciones entre especies vegetales nativas e introducidas y sus principales polinizadores, especialmente aves y murciélagos. El objetivo es determinar cuáles de estas interacciones resultan estratégicas para la restauración de los bosques urbanos, el fortalecimiento de las zonas verdes y la conservación de la biodiversidad.
“Ahora queremos profundizar en cómo esas redes de interacción entre los animales polinizadores y las plantas pueden ayudarnos a mejorar la calidad y la salud ambiental, manteniendo siempre un trabajo conjunto con las comunidades, que son actores fundamentales en los procesos de conservación”, explicó Pablo Andrés Zanabria Gil, líder del proyecto, coordinador del Laboratorio de Mastozoología y curador de la Colección de Mamíferos de la Universidad del Quindío.
La investigación tendrá una duración aproximada de un año y se desarrollará en espacios de Armenia con una extensión superior a media hectárea, entre ellos el Parque de la Vida, Sol Edén, el sendero de la Universidad del Quindío, el Centro Agropecuario del SENA y las instituciones educativas INEM y CASD. Estos lugares fueron seleccionados por concentrar una importante cobertura vegetal y permitir el análisis de las interacciones ecológicas en diferentes sectores urbanos.
Uno de los resultados esperados es establecer cuáles especies vegetales ofrecen mayores beneficios para los polinizadores y cuáles pueden ser consideradas estratégicas en procesos de restauración ecológica. La información obtenida podría convertirse en un insumo para futuras intervenciones en parques, corredores verdes y remanentes boscosos, favoreciendo la polinización cruzada, la diversidad genética de las plantas y la estabilidad de los ecosistemas urbanos.
El proyecto será desarrollado por investigadores del Grupo de Investigación en Biodiversidad y Biotecnología de la Universidad del Quindío (GIBUQ), con experiencia en áreas como mastozoología, botánica, identificación de aves, análisis de polen, interacción planta-polinizador y apropiación social del conocimiento.
La investigación también tendrá un componente comunitario. Los habitantes de las zonas cercanas a los puntos de estudio participarán en actividades de educación ambiental, transferencia de conocimiento y construcción conjunta de estrategias para proteger la biodiversidad urbana. De esta manera, la Universidad busca que los resultados científicos trasciendan los laboratorios y tengan aplicación directa en el territorio.
Además, el proyecto abrirá oportunidades para que estudiantes de la Universidad del Quindío participen como tesistas y auxiliares de investigación, vinculándose a las diferentes líneas de trabajo. Con ello, la institución no solo pretende generar información para orientar la conservación de los ecosistemas urbanos, sino también fortalecer la formación de nuevos investigadores y aportar soluciones basadas en la biodiversidad para Armenia.







