El terremoto del pasado 10 de agosto también dejó importantes afectaciones en la infraestructura religiosa del Quindío. El obispo de la Diócesis de Armenia, monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez, entregó un balance de los daños registrados en templos, casas curales y comunidades religiosas, además de explicar cómo se canalizarán las ayudas destinadas a la recuperación.
Según el balance presentado por el obispo, 18 templos resultaron afectados. De ellos, seis presentan daños graves, ocho afectaciones moderadas y cuatro daños leves. A esta cifra se suman nueve casas curales con afectaciones importantes, siete casas religiosas o de vida consagrada y tres instancias diocesanas que también resultaron impactadas por el movimiento telúrico.
Donaciones serán centralizadas por la Diócesis
Ante la necesidad de recursos para adelantar las obras de recuperación, monseñor Quintero explicó que las donaciones económicas serán canalizadas directamente a través de la Diócesis de Armenia.
El objetivo, según explicó, es garantizar transparencia en el manejo de los recursos, entregar informes oportunos y coordinar posteriormente con los sacerdotes las inversiones necesarias en cada templo.
“Cualquier persona que quiera donar, cualquier empresario o comerciante que se quiera unir a esta realidad que estamos viviendo puede hacerlo a través de la Diócesis de Armenia”, señaló el obispo.
La Iglesia también ha recibido manifestaciones de apoyo por parte de empresarios que han planteado la posibilidad de realizar obras por impuestos para contribuir con la recuperación de los templos. Sin embargo, esta alternativa dependerá de las determinaciones que adopte el Gobierno Nacional.
Jesús María y José de Quimbaya
Uno de los templos que genera mayor preocupación es la iglesia Jesús María y José de Quimbaya, sobre la cual han circulado diferentes versiones relacionadas con una eventual demolición.
Monseñor Quintero aclaró que el término utilizado por los ingenieros es “desmontar”, una intervención que busca evitar la demolición completa de la estructura. El procedimiento deberá ser realizado por especialistas y bajo una coordinación técnica minuciosa.
La prioridad será levantar las cúpulas y retirar los elementos que representan riesgo, evitando que la estructura pueda colapsar y ocasione daños mayores tanto en el templo como en el parque principal de Quimbaya.
El obispo enfatizó que se trata de un trabajo especializado que no puede ser realizado por cualquier persona, debido a las condiciones de vulnerabilidad que presenta actualmente la edificación.
Incertidumbre sobre el futuro de la iglesia de Montenegro
En Montenegro, la situación tampoco está definida. Aunque existen conceptos que plantean la posibilidad de demoler parte de la estructura, otros consideran que algunos sectores del edificio podrían recuperarse.
El obispo confirmó que el templo presenta afectaciones graves y relató que tuvo la oportunidad de recorrer personalmente las instalaciones.
La emergencia también afectó la casa cural. Durante el terremoto, los sacerdotes y la persona encargada de las labores domésticas lograron salir del inmueble antes de que el techo de la casa cural se desplomara, dejando la edificación antigua inservible.
Una de las principales preocupaciones es que el eventual colapso de una de las paredes del templo pueda afectar directamente la casa cural.
Parroquia San Francisco también presenta daños graves
Otra de las edificaciones afectadas es la parroquia San Francisco, ubicada frente al Centro Administrativo Municipal (CAM) de Armenia.
De acuerdo con el reporte entregado por el obispo, tanto la parroquia como el convento de los frailes menores presentan afectaciones muy graves y actualmente no estarían habitables. Los religiosos incluso han tenido que alojarse temporalmente en otro inmueble.
La Diócesis ya mantiene conversaciones con los responsables de la comunidad religiosa. Ingenieros enviados por la provincia y profesionales de la Diócesis analizan las condiciones de las estructuras para determinar qué tipo de intervención será necesaria.
La metodología establecida consiste en que la mesa técnica de la Diócesis se reúna con las mesas técnicas de cada parroquia, escuche los diferentes conceptos profesionales y, a partir de esas evaluaciones, adopte las decisiones correspondientes.
Aún no hay una cifra sobre el costo de la reconstrucción
Por ahora, la Diócesis de Armenia no ha establecido cuánto dinero será necesario para recuperar los templos y casas curales afectadas.
Monseñor Quintero consideró que entregar una cifra en este momento sería irresponsable, debido a que los párrocos todavía se encuentran elaborando los presupuestos correspondientes a cada jurisdicción.
Estos documentos serán presentados ante las compañías aseguradoras, en los casos en los que las edificaciones cuentan con pólizas.
El obispo recordó que desde el inicio de su gestión ha insistido en la importancia de asegurar los templos. Sin embargo, reconoció que algunas construcciones, especialmente aquellas con muchos años de antigüedad, no pueden acceder a este tipo de cobertura.
Aun así, señaló que la mayoría de los templos y casas curales estaban asegurados, por lo que los recursos provenientes de las pólizas serán fundamentales para la recuperación.
La Diócesis también anunció que buscará garantizar que los recursos de los seguros y las donaciones sean utilizados exclusivamente para los fines para los cuales fueron entregados.
Ayudas humanitarias llegan a las familias afectadas
Además de atender los daños en la infraestructura religiosa, la Diócesis continúa participando en la atención humanitaria de las familias damnificadas por el terremoto.
Monseñor Quintero informó que las ayudas recibidas superan las 208 toneladas, aunque explicó que todavía se encuentra pendiente consolidar el balance exacto de los elementos entregados.
Las donaciones humanitarias están siendo recibidas directamente por la Pastoral Social y el Banco de Alimentos, desde donde son distribuidas posteriormente a las diferentes parroquias.
Una vez allí, los párrocos, junto con los equipos de Pastoral Social, se encargan de llevar los elementos directamente hasta los hogares de las familias afectadas, con prioridad para quienes presentan mayores necesidades.
De esta manera, la Diócesis de Armenia enfrenta una doble tarea tras el terremoto: acompañar a las comunidades damnificadas y recuperar una infraestructura religiosa que, en varios municipios, quedó seriamente comprometida.









