La Sociedad de Ingenieros del Quindío aseguró que su aporte al desarrollo económico, social y de infraestructura del departamento ha sido permanente durante las últimas seis décadas, destacando especialmente el papel que desempeñó durante la reconstrucción de Armenia tras el terremoto de 1999, considerado uno de los momentos más determinantes en la historia reciente de la región.
Así lo expresó el presidente de la Sociedad de Ingenieros del Quindío, Uriel Orjuela Ospina, quien afirmó que el gremio ha acompañado cada una de las etapas del crecimiento del departamento, incluso desde antes de su creación oficial.
“La Sociedad de Ingenieros del Quindío tiene 60 años y nació antes de que este departamento fuera creado. Eso quiere decir que nuestra entidad y nuestros antecesores han estado presentes en todas las etapas del desarrollo regional, participando en hitos muy importantes para el crecimiento económico y social del Quindío”, señaló.
El terremoto marcó un antes y un después
Orjuela recordó que uno de los mayores desafíos para la ingeniería regional llegó con el terremoto del Eje Cafetero del 25 de enero de 1999, una tragedia que transformó por completo la historia del departamento y obligó a replantear los procesos de planificación urbana, construcción y recuperación de la infraestructura.
“El terremoto nos cambió las reglas de juego, nos partió la vida en dos y nos puso retos muy importantes, especialmente para la ingeniería”, afirmó.
El dirigente explicó que, tras la emergencia, la Sociedad de Ingenieros asumió una de las responsabilidades técnicas más importantes del proceso de recuperación: evaluar el estado de las edificaciones afectadas para determinar cuáles podían seguir siendo habitadas y cuáles representaban un riesgo para la población.
“Prácticamente nos echamos al hombro la evaluación de la ciudad. Se revisaron las edificaciones que quedaron en pie y se le indicó al Gobierno municipal cuáles viviendas podían ser habitadas y cuáles debían ser evacuadas”, recordó.
Participación en la reconstrucción
El papel del gremio no terminó con la evaluación inicial de daños. Según Orjuela, los ingenieros participaron activamente en todas las etapas posteriores de la reconstrucción, incluyendo la planeación de la ciudad, la gerencia de proyectos, las interventorías y el desarrollo de obras consideradas estratégicas para la recuperación del departamento.
“Esa fue apenas la primera fase. Después participamos en la planificación de la reconstrucción, en la gerencia de proyectos, en las interventorías y en varios proyectos especiales que fueron necesarios para levantar nuevamente la ciudad”, explicó.
Para el presidente de la Sociedad de Ingenieros, esa experiencia dejó uno de los aprendizajes técnicos más importantes para el país y para la región.
Un modelo que trascendió fronteras
Orjuela destacó que del proceso de reconstrucción surgieron metodologías de evaluación post-sísmica que posteriormente fueron compartidas con otros países afectados por terremotos, convirtiendo la experiencia de Armenia en un referente internacional para la atención de desastres.
“De esa experiencia quedaron metodologías de evaluación post-sísmica que hemos compartido con países vecinos que también han sufrido terremotos. El aprendizaje que dejó Armenia ha servido para fortalecer la preparación de ingenieros especializados en este tipo de emergencias”, indicó.
Agregó que el conocimiento adquirido permitió formar profesionales capacitados no solo para atender la etapa de emergencia, sino también para liderar los complejos procesos de reconstrucción que siguen a una catástrofe natural.
Armenia, ejemplo de reconstrucción
El presidente de la Sociedad de Ingenieros resaltó que la recuperación de Armenia continúa siendo reconocida por la rapidez con la que fue ejecutada, convirtiéndose en un referente para otras ciudades que han enfrentado desastres similares.
“El ejemplo de Armenia demuestra cómo debe adelantarse el proceso de reconstrucción de una ciudad después de una tragedia. Nuestra reconstrucción fue una de las más rápidas del mundo, incluso más ágil que la de muchas otras ciudades que han sufrido catástrofes de gran magnitud”, aseguró.
Finalmente, Orjuela reiteró que la ingeniería ha sido un pilar fundamental en la transformación del Quindío durante los últimos 60 años y sostuvo que el conocimiento técnico acumulado por el gremio seguirá siendo un elemento clave para afrontar los retos de infraestructura, competitividad y desarrollo que enfrenta el departamento en el futuro.






