En un operativo conjunto entre el Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal (GAULA) de la Policía Nacional y unidades de inteligencia policial, fueron capturadas mediante orden judicial tres mujeres señaladas de integrar una estructura dedicada a la extorsión, cuyos principales blancos eran comerciantes de los departamentos de Tolima y Quindío.
Las capturas se realizaron en procedimientos independientes desarrollados en las ciudades de Ibagué y Armenia, donde las autoridades hicieron efectivas las órdenes judiciales por el delito de extorsión agravada.
El primer procedimiento tuvo lugar en la carrera Primera con calle 74, en el barrio Buenaventura de Ibagué, donde fue notificada de la orden de captura Gloria Esperanza Mahecha, de 41 años, conocida con el alias de “Pancha”. Según las autoridades, la mujer deberá cumplir una condena de 14 años de prisión por el delito de extorsión agravada.
La segunda captura se llevó a cabo en la calle 156 con carrera 21, en el barrio La Arboleda Campestre de la capital tolimense. Allí fue notificada de la medida judicial Leidy Yisney Bonilla, de 48 años, alias “Yis”, quien deberá cumplir una pena de siete años de prisión por el mismo delito.
El tercer operativo se desarrolló en la carrera 19 del barrio Porvenir, en la ciudad de Armenia, donde fue capturada Melissa Arroyave, de 31 años, conocida con el alias de “Tavares”. La mujer deberá cumplir una condena de 46 meses de prisión por extorsión agravada.
De acuerdo con la investigación adelantada por el GAULA, las tres mujeres registraban antecedentes por delitos como estafa, fuga de presos y concierto para delinquir. Además, presuntamente concentraban su actividad criminal en comerciantes del sector ferretero, tiendas y supermercados de los departamentos de Tolima y Quindío.
Las autoridades señalaron que las capturadas utilizaban la modalidad conocida como “falso servicio” para cometer las extorsiones. El esquema consistía en contactar a las víctimas mediante supuestas ofertas laborales o solicitudes de servicio, logrando que estas se desplazaran hacia zonas rurales donde perdían comunicación telefónica.
Aprovechando esa circunstancia, las presuntas delincuentes llamaban a los familiares de las víctimas para hacerles creer que sus seres queridos habían sido secuestrados. Bajo amenazas de atentar contra su vida, exigían el pago de altas sumas de dinero a cambio de su supuesta liberación.
La Policía Nacional reiteró el llamado a la ciudadanía para desconfiar de ofertas laborales o servicios que resulten sospechosos, verificar siempre la identidad de quienes realizan este tipo de solicitudes y denunciar cualquier intento de extorsión a través de las líneas habilitadas por el GAULA, con el fin de evitar que más personas sean víctimas de esta modalidad delictiva.







