Las drogas sintéticas toman casa vez más fuerza en el mundo, pues su producción barata, rápida y fácil han transformado los mercados internacionales.
De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas (ONU) contra la Droga y el Crimen (UNODC), en el 2021 el número de personas que consumen drogas incrementó a más de 296 millones, lo que equivale a un aumento del 23 %, en los últimos 10 años, siendo el cannabis la más consumida.
En su informe, la UNODC señaló el crecimiento de drogas como metanfetamina, el fentanilo y otras sustancias, que al no estar vinculadas a áreas de cultivos específicos o etapas de crecimiento como la heroína y la cocaína son complejas de rastrear por las autoridades.
«Estamos siendo testigos de un aumento continuo en el número de personas que sufren trastornos por consumo de drogas en todo el mundo, mientras que el tratamiento no llega a todos los que lo necesitan», ha declarado la directora ejecutiva de la ONUDC, Ghada Waly.
El organismo destacó también las consecuencias ambientales de la producción de drogas, como el caso de la Amazonía, donde el cultivo de la droga con su “oferta récord” y sus “redes cada vez más ágiles” está “agravando las actividades delictivas” como la deforestación ilegal y el tráfico de especies silvestres.

El ente con sede en Viena, Austria, alerta sobre el impacto de la guerra en Ucrania, con “algunas señales de que podría desencadenar una expansión del tráfico de drogas sintéticas, dados los conocimientos técnicos existentes y los grandes mercados que se están desarrollando en la zona”.
Asimismo, la ONUDC recalcó la situación en Afganistán, donde la disminución prevista del cultivo de amapola de opio como consecuencia de su prohibición por los talibanes podría provocar un desplazamiento hacia la producción de metanfetaminas.
“Debemos intensificar la lucha contra los traficantes que explotan los conflictos y las crisis mundiales para expandir la producción de drogas, en especial las sustancias sintéticas”, concluyó Waly.







