Mosquera, ubicado en el departamento de Cundinamarca, un pueblo a 22 kilómetros de Bogotá, tiene en alerta a su comunidad debido a los efectos de contaminación del río Balsillas, que por esta época del año y debido al aumento de lluvias genera una inmensa capa de espuma.
El material contaminante y de mal olor se esparce con el viento cruzando por el barrio Los Puentes, haciendo que sus residentes se acostumbren y continúen con las actividades diarias.
“La contaminación del río causa enfermedades respiratorias en los niños y la espuma estropea las puertas y ventanas de las casas. Ya llevamos muchos años en esta situación”, expresó Gonzalo Roa, habitante del sector desde hace 40 años.
Las autoridades ambientales aseguran que este fenómeno se debe a la cantidad de detergentes que los ciudadanos vierten en el río.
Ante esto, Edwin García, director del Laboratorio Ambiental de la CAR Cundinamarca, afirma que se están adelantando operativos de monitoreo, control y seguimiento para disminuir la generación y afectación.
Las autoridades recomiendan a la población evitar el contacto con la espuma y así evitar posibles afectaciones de salud.
Fotografía: AP Noticias







