El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales advirtió sobre un aumento significativo en la probabilidad de desarrollo del fenómeno de El Niño en Colombia durante este 2026, con proyecciones que alcanzan hasta el 90% hacia el segundo semestre del año.
De acuerdo con los más recientes boletines técnicos de monitoreo climático internacional, entre mayo y julio de 2026 existe un 61% de probabilidad de que se establezcan condiciones asociadas a este fenómeno. Sin embargo, los modelos de predicción indican que esta probabilidad aumentará progresivamente hasta superar el 90% a partir de septiembre, consolidando un evento que podría alcanzar una intensidad moderada o superior en el último trimestre del año, con anomalías superiores a 1.5 °C.
El informe también señala que, en el corto plazo, se prevé una probabilidad del 80% de transición a condiciones neutrales entre abril y junio, acorde con la evolución de las condiciones océano-atmosféricas en el océano Pacífico.
Según explicó el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, este comportamiento evidencia una tendencia consistente hacia la consolidación de un evento climático de alta intensidad. La ministra encargada, Irene Vélez Torres, advirtió sobre los posibles impactos: “Los riesgos incluyen incendios forestales, olas de calor, estrés hídrico y afectaciones en la producción de alimentos. Este es un momento para anticiparnos”.
Las condiciones tipo El Niño suelen provocar una disminución de las precipitaciones por debajo de los niveles normales y un aumento de las temperaturas del aire, especialmente en las regiones Andina, Caribe y Pacífica, lo que incrementa la vulnerabilidad de distintos sectores productivos y ambientales.
Las autoridades también recordaron que la declaratoria oficial del fenómeno en el país requiere no solo el calentamiento del océano, sino un acoplamiento sostenido entre el océano y la atmósfera durante varios trimestres consecutivos. No obstante, incluso sin cumplir plenamente este criterio, las condiciones actuales pueden influir en el clima nacional.
Ante este panorama, se hizo un llamado a las entidades territoriales y a los diferentes sectores a implementar medidas de prevención, preparación y mitigación, especialmente de cara a finales de 2026 e inicios de 2027, cuando podrían intensificarse los efectos asociados a la reducción de lluvias y el aumento de temperaturas.








