Este domingo cerca de 60 migrantes murieron tras el naufragio de su embarcación frente a las costas de la ciudad italiana de Crotone, en Calabria (sur).
Esta embarcación, según algunos testimonios, transportaba a más de 200 personas y había partido cuatro días antes desde Turquía con destino a la isla de Lampedusa (Italia).
Los equipos de salvamento marítimo indicaron que la embarcación chocó contra unas rocas a algunos metros de la costa. Un presunto traficante fue detenido por las fuerzas de seguridad, señaló un oficial.
Por su parte, la jefa de gobierno, Giorgia Meloni, líder del partido Hermanos de Italia (FDI, extrema derecha), manifestó que era “criminal mandar a la mar a una embarcación de apenas 20 metros con 200 personas a bordo y con un mal pronóstico del tiempo”.
Las autoridades italianas tenían conocimiento de este bote desde el sábado, pero debido al fuerte oleaje y la oscuridad, el rescate no pudo llevarse a cabo. “Es una enésima tragedia en el Mediterráneo que no puede dejar a ninguno indiferente”, lamentó el presidente de la República italiana, Sergio Matterella, en un comunicado.
En las imágenes difundidas por la policía italiana, se ven trozos de madera diseminados sobre la playa, donde acudieron los socorristas mientras los rescatados esperaban su traslado a un centro de acogida.

De acuerdo con la agencia de noticias italiana Adnkronos, los migrantes atrapados en el naufragio procedían de Irán, Pakistán y Afganistán, mientras que ANSA afirmó que procedían de Irán, Irak, Afganistán y Siria.






