Las abejas, consideradas “la vida” por su papel importante en la polinización de cultivos estratégicos como el aguacate y el café, están en el centro de una campaña para fortalecer su protección y destacar su aporte no solo económico, sino también ambiental en el Quindío.
Así lo explicó Ana María Martínez, gerente encargada del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) en el departamento, quien resaltó que “las abejas son la vida y para nosotros son importantísimas en todos nuestros sistemas productivos. Si hay polinizadores, hay flores, hay frutos, hay toneladas de fruta, que es el interés de los productores, no solamente por interés económico, sino también por el trabajo ambiental que hacen muchos de ellos”.
Para fortalecer este mensaje, se está organizando un seminario regional enfocado en el aguacate y otras especies agrícolas, en el que el tema central será la protección y rescate de los polinizadores. “Queremos resaltar la otra cara del aguacate. Estamos organizando un seminario no solamente de aguacate haz, sino de otras especies, donde el gran tema de importancia van a ser los polinizadores y el trabajo que estamos haciendo todos alrededor del rescate y cuidado de estos polinizadores, no solamente de abejitas, porque hacen parte de la economía de ellos”, explicó Martínez.
Sin embargo, la directiva reconoce que persisten retos importantes, principalmente relacionados con el uso inadecuado de productos químicos y prácticas de fumigación que afectan las colmenas. En ese sentido, hizo un llamado a los productores para que respetaran las dosis, los tiempos y notifiquen a sus vecinos antes de aplicar agroquímicos. “Si bien pueden utilizar productos químicos con registro ICA, deben tener el cuidado de hacerlo en las dosis adecuadas, en los tiempos adecuados y ojalá con el aviso adecuado de los vecinos que tengan enjambres y colmenas, para evitar que estén expuestos y se presente mortalidad”, advirtió.
Martínez reconoce que en el pasado se han presentado casos de mortalidad de abejas que no siempre logran esclarecerse por retrasos en la notificación. “Han habido muertes que estamos en el trabajo de identificar siempre. A veces no logramos el resultado feliz, que sería saber cuál fue la causa, porque la muestra llega descompuesta. El productor avisa cinco días después, cuando ya están descompuestas”, dijo.
Pese a estas dificultades, destacó avances positivos: “Cada vez hay más conciencia sobre la importancia de reportar a tiempo. El año pasado tuvimos dos casos y este año solo uno. Cada vez estamos haciendo las cosas mejor”.
Finalmente, la gerente encargada resaltó que la protección de los polinizadores debe ser una tarea conjunta de instituciones, agricultores y comunidades, pues de ello depende buena parte de la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de cultivos que representan ingresos y empleo para miles de familias en la región.







