205 botellas de vino blanco, de la marca Rosalem, fueron decomisadas en Armenia. La acción se efectuó porque éstas no cumplían con las características de olor y color propias del producto, y luego de los análisis respectivos de laboratorio se determinó que efectivamente el vino tenía turbidez.
Las botellas de vino fueron decomisadas en establecimientos del centro de la ciudad, especialmente de unas bodegas comercializadores de licores y algunas droguerías. Posteriormente estas fueron desnaturalizadas.
La administración Municipal señaló que es necesario que la población tenga claro que cuando estas bebidas no cumplen con todos los parámetros establecidos para su comercialización, pueden traer consecuencias graves para la salud, generando desde problemas gástricos, intoxicaciones y hasta la pérdida de la visión.







