La capital del Quindío sigue sintiendo el peso del aumento en los precios. De acuerdo con el más reciente informe del DANE, Armenia registró una inflación anual (julio 2024 – junio 2025) de 5.47%, superando el promedio nacional de 4.82% y dejando claro que el bolsillo de los quindianos cada vez resiste menos.
Solo en junio, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) para Armenia fue de 0.29%, muy por encima del 0.10% nacional.
Los rubros que más empujaron este incremento fueron restaurantes y hoteles (0.70%), salud (0.68%) y bebidas alcohólicas y tabaco (0.65%). Por el contrario, la educación se mantuvo estable (0.00%) y alojamientos, transporte y comunicaciones presentaron leves disminuciones.
Según Andrea Ramírez, subdirectora del DANE, algunos productos sí ayudaron a contener el alza:
“En Armenia, en el mes de junio tuvo un IPC de 0.29% y las subclases que más restaron fueron papas con -0.08, recogidas de basuras con -0.06 y tomates con -0.03”, indicó.

Sin embargo, para los ciudadanos de a pie, la realidad es clara: el dinero ya no alcanza como antes. Adriana Velásquez, ama de casa, relató su preocupación a QUINDÍO NOTICIAS: “Antes podíamos comprar varias libras de cada producto básico que más usamos en los hogares, pero usted vaya hoy y ya no es posible. El arroz, la panela, los huevos, el aceite, la cebolla, incluso, los productos de aseo parece que se han convertido en un lujo en esta ciudad: todo pasó de costar $2.000 a $3.500, $4.000 o más. De nada sirve que suban el salario y todo eso si no alcanza para lo esencial.”
Una situación que también afecta a quienes, como Andrea, sienten que cada compra es un golpe más al bolsillo: “La situación cada vez se vuelve más difícil. La economía está muy tensa, los alimentos y los servicios básicos, la vestimenta no paran de subir de precio. Uno hace el esfuerzo, trata de ahorrar hasta para irse de vacaciones, pero no se puede. Cada mercado es una sorpresa amarga, y eso sin contar la luz, el agua y el gas, que también aumentan mientras los ingresos se quedan quietos. ¿Vivir aquí, un lujo cada vez más difícil?, el costo de vida no da tregua”.
Don Jairo, otro ciudadano, se sumó al sentir: “Podremos llegar a algún lado, no sabemos con estos precios que cada día suben más. Aunque digan que algunos productos han bajado, la realidad es que no hay bolsillo que resista pagar lo que valen hoy los alimentos y los servicios. Cada vez es más difícil completar el mercado, cubrir los recibos de la casa y sostener a la familia. Todo sube: la luz, el agua, el gas. Para muchos hogares en Armenia, la plata ya no alcanza y la preocupación crece mes a mes”.
Incluso productos tradicionales de la mesa quindiana, como lo recordó doña Noelia, han encarecido su valor:
“Los tomates, el café, el chocolate para preparar, los plátanos, la cebolla larga, la zanahoria, la arveja estuvo por las nubes, ya no se podía comprar como antes, tocaba hacerlo por poquito, ni para preparar un almuerzo sencillo en casa alcanza”.

Mientras tanto, en otras ciudades del Eje Cafetero la inflación muestra un comportamiento dispar. Pereira reportó una inflación anual del 5.62%, la más alta de la región, mientras que Ibagué cerró en 4.77% y Manizales en 5.01%.
Los armenios esperan que las autoridades nacionales y locales adopten medidas que mitiguen el impacto del costo de vida, mientras se preparan para seguir ajustando sus presupuestos para enfrentar un segundo semestre que, según expertos, mantendrá la tendencia inflacionaria al alza.








