Cuatro camiones cisterna cargados con gas licuado de petróleo (GLP) cruzaron la frontera desde el estado venezolano de Táchira hacia el departamento de Norte de Santander, marcando el primer intercambio energético directo entre ambos países desde hace más de una década. Las unidades ingresaron por el puente internacional Simón Bolívar, transportando aproximadamente 1.000 barriles cada una, en un envío inicial realizado por la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, calificó el envío como un paso concreto para restablecer los vínculos comerciales y energéticos entre las dos naciones. El combustible, que en esta fase se transporta por carretera, podría superar los 90.000 litros diarios, y representa una alternativa más económica frente a otras fuentes internacionales. Según estimaciones del Ministerio de Minas y Energía de Colombia, el costo del gas podría reducirse hasta en un 50% si se consolida esta ruta de suministro.
Este movimiento forma parte de una agenda más amplia de integración energética que busca reactivar el comercio de hidrocarburos, suspendido durante más de una vez años, y explorar la eventual rehabilitación del gasoducto binacional Antonio Ricaurte, que conecta La Guajira, en Colombia, con el estado venezolano de Zulia. La reactivación de esta infraestructura permitiría enviar gas natural venezolano directamente al mercado colombiano, aliviando la presión sobre el abastecimiento interno.
El avance del proyecto depende de factores regulatorios, incluyendo la autorización de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos, debido a las sanciones que aún afectan al sector energético venezolano. El envío de GLP constituye un acuerdo piloto que podría sentar las bases para una cooperación energética sostenida entre Colombia y Venezuela, en el marco de la normalización de relaciones diplomáticas entre ambos gobiernos.







