Una emergencia minera en la zona rural de Santa Bárbara de Iscuandé, en Nariño, dejó un saldo de 14 personas fallecidas y siete heridas, luego de que un deslizamiento de tierra sepultara a trabajadores que realizaban labores de extracción artesanal de oro. Las autoridades confirmaron que las operaciones de búsqueda y rescate finalizaron.
El derrumbe ocurrió durante la mañana del lunes 19 de octubre, en el sector de Chambergo, ubicado en el litoral Pacífico nariñense. Según los reportes oficiales, cerca de 30 personas se encontraban en el lugar cuando se produjo el colapso del terreno.
Entre las víctimas mortales se encuentran 12 mujeres y dos hombres. El gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, señaló que varias de las personas fallecidas pertenecían al mismo núcleo familiar, lo que profundiza el impacto de la tragedia entre las comunidades de la zona.
Asimismo, siete personas resultaron heridas, cuatro de ellas en condición de mayor gravedad. De acuerdo con las autoridades departamentales, se adelantan gestiones para facilitar su traslado aéreo hacia centros asistenciales de Tumaco o Pasto, debido a las dificultades de acceso al territorio.
Las labores de búsqueda estuvieron a cargo de organismos de socorro, entre ellos el Cuerpo de Bomberos y la Defensa Civil, con apoyo de voluntarios. Las condiciones geográficas complicaron las operaciones y la movilización de los equipos de emergencia.
De acuerdo con el balance divulgado por las autoridades, 13 cuerpos fueron trasladados a la cabecera municipal de Santa Bárbara de Iscuandé y uno al municipio de Guapi, en el Cauca. La atención se concentra ahora en los heridos, el acompañamiento a las familias y los procedimientos para la identificación de las víctimas.
Una tragedia que vuelve a encender las alertas sobre la minería
Según la información conocida, el derrumbe se produjo en una explotación de oro a cielo abierto que no contaba con autorización para operar. Las causas exactas del desprendimiento deberán ser establecidas por las autoridades competentes.
La emergencia también revive la preocupación por los riesgos de la actividad minera en el Pacífico colombiano. El caso se suma a otro accidente ocurrido el pasado 20 de agosto en Policarpa, Nariño, donde murieron 13 personas. Con ambos hechos, el departamento registra 27 fallecidos en dos tragedias mineras en menos de dos meses.
Ante este panorama, las autoridades departamentales han señalado que es fundamental fortalecer la prevención y revisar los procesos de formalización minera, en coordinación con las entidades nacionales competentes.


