Una de las mayores emergencias recientes en la región del Himalaya mantiene en alerta a Nepal y China, luego de que una masiva riada y deslizamientos de tierra arrasaran varias zonas de la frontera entre Nepal y el Tíbet, dejando más de 350 personas fallecidas y un elevado número de desaparecidos.
De acuerdo con el último balance difundido por la Policía de Nepal, más de 350 cuerpos han sido recuperados en territorio nepalí, mientras que otras tres víctimas fueron reportadas en el lado tibetano. Las autoridades advirtieron que la cifra de muertos podría aumentar a medida que los equipos de emergencia logren acceder a las zonas más afectadas y avancen las labores de búsqueda.
El desastre golpeó especialmente al distrito de Rasuwa, al norte de Nepal, así como sectores de la región de Nuwakot. La fuerza de la corriente arrastró enormes cantidades de agua, lodo y rocas que destruyeron viviendas, carreteras, puentes y vehículos en cuestión de minutos. Imágenes difundidas desde la zona muestran el momento en que una gigantesca masa de material desciende por las poblaciones mientras los habitantes intentan escapar.
La magnitud de la emergencia también ha generado preocupación por las personas que continúan sin ser localizadas. Según los reportes de las autoridades nepalíes, más de 1.400 personas podrían permanecer desaparecidas entre ambos lados de la frontera. En Nepal, el último balance señala 910 personas no ubicadas, mientras que en el Tíbet otras 558 continúan desaparecidas.
Entre las personas cuyo paradero se desconoce hay cientos de turistas extranjeros que se encontraban recorriendo la zona. La Junta de Turismo de Nepal reportó al menos 644 turistas registrados en el área del desastre que continúan desaparecidos: 127 ciudadanos nepaleses y 517 extranjeros. Entre estos últimos figuran 178 personas de India, 65 de Estados Unidos, 53 de Ucrania, 51 de Malasia y 35 de Australia, además de ciudadanos de Reino Unido y Canadá.
La emergencia también alcanzó a miembros de los organismos de seguridad. Decenas de efectivos del Ejército y la Policía se encuentran entre las personas desaparecidas, mientras los equipos de rescate enfrentan enormes dificultades para avanzar debido a los daños en las vías y a la presencia de nuevos deslizamientos.
A pesar de las condiciones adversas, los organismos de socorro han logrado rescatar con vida a 445 personas, entre ellas 27 extranjeros, según confirmó Abhi Narayan Kafle, portavoz de la Policía nepalí en Katmandú. Además, 63 personas permanecen hospitalizadas en diferentes centros médicos de la capital.
Uno de los sectores más afectados corresponde a una zona frecuentada por turistas y peregrinos que realizan recorridos hacia el monte Kailash, uno de los lugares sagrados más importantes para el hinduismo. La emergencia también impactó rutas utilizadas para actividades de senderismo, aumentando la preocupación por quienes quedaron aislados o atrapados en las montañas.
Aunque inicialmente se manejó la posibilidad de que el desastre estuviera relacionado con el desprendimiento de un glaciar, las autoridades continúan evaluando las causas exactas de la avalancha de agua, lodo y escombros. Mientras tanto, cientos de rescatistas mantienen las operaciones en ambos lados de la frontera con la esperanza de encontrar sobrevivientes y localizar a las personas que aún permanecen desaparecidas.







