La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York presentó una nueva acusación contra Nicolás Maduro y Cilia Flores, a quienes señala de conspirar para cometer torturas contra opositores y ciudadanos estadounidenses durante el periodo en que Maduro estuvo en el poder. Los nuevos cargos se suman al proceso que la pareja ya enfrenta en Estados Unidos por delitos relacionados con narcotráfico y armas.
Según el documento judicial, la Fiscalía sostiene que Maduro y Flores habrían participado en una estructura de represión que utilizaba detenciones arbitrarias, violencia y tortura para mantener el control político. Entre las prácticas descritas aparecen descargas eléctricas, golpes, asfixia, aislamiento, desnudez forzada, privación de alimentos y amenazas contra familiares de las personas detenidas. Las acusaciones corresponden a alegaciones de los fiscales y deberán ser demostradas en el proceso judicial.
El expediente también menciona casos concretos de presuntos abusos y señala a tres ciudadanos estadounidenses entre las víctimas. La Fiscalía afirma que estas acciones habrían sido ejecutadas por integrantes de organismos de seguridad venezolanos dentro de un sistema que, según su versión, involucraba a fuerzas militares, autoridades judiciales y organismos encargados de hacer cumplir la ley.
La nueva imputación amplía un proceso que ya había llevado a Maduro y Flores ante la justicia federal de Nueva York. Ambos fueron capturados por fuerzas estadounidenses en Caracas en enero de 2026 y trasladados a Estados Unidos; enfrentan además acusaciones relacionadas con narcotráfico y armas. Maduro se ha declarado inocente de los cargos previos y ha cuestionado la legalidad de su detención.
Mientras avanza el caso, la situación judicial de Cilia Flores también tuvo un nuevo episodio. La defensa solicitó que pudiera abandonar la prisión preventiva y permanecer bajo arresto domiciliario para recibir atención médica, pero el juez federal Alvin Hellerstein rechazó la petición, después de considerar que persistía un riesgo elevado de fuga.
El proceso representa un nuevo capítulo en la investigación estadounidense contra la antigua pareja presidencial venezolana. Por ahora, las acusaciones hacen parte de un proceso judicial y no constituyen una condena; Maduro y Flores conservan el derecho a defenderse ante los tribunales y a ser considerados inocentes mientras no exista una sentencia que determine su responsabilidad.


