La científica estadounidense falleció a los 90 años. Lideró el desarrollo del software de vuelo de las misiones Apolo de la NASA y contribuyó a consolidar la ingeniería de software como una disciplina.
Margaret Hamilton, pionera de la informática y una de las figuras fundamentales en el desarrollo del software del programa Apolo de la NASA, falleció a los 90 años, informó el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). La científica estadounidense lideró el equipo responsable de desarrollar el software de vuelo utilizado en las misiones lunares, incluido el sistema que permitió al Apolo 11 llegar y aterrizar en la Luna en 1969.
Durante más de dos décadas vinculada al MIT, Hamilton abrió nuevos caminos en la informática y la ingeniería. En las décadas de 1960 y 1970 estuvo al frente de la División de Ingeniería de Software del Laboratorio de Instrumentación de la institución, cuando el desarrollo de programas informáticos todavía no era considerado una disciplina de ingeniería consolidada. Bajo su liderazgo, cientos de profesionales trabajaron en uno de los sistemas computacionales más complejos de su época, con especial énfasis en la seguridad y confiabilidad del software.
Su trayectoria también fue clave para el reconocimiento de la ingeniería de software como un campo propio. Hamilton publicó más de 130 trabajos y recibió numerosos reconocimientos, entre ellos la Medalla Presidencial de la Libertad, otorgada en 2016 por el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama. En la mención del galardón se destacó su aporte al desarrollo de nuevas formas de ingeniería de software y su contribución a una tecnología que transformaría la historia de la humanidad.
Nacida en Paoli, Indiana, en 1936, Hamilton comenzó su carrera profesional en el MIT y posteriormente participó en proyectos como SAGE, uno de los primeros sistemas de defensa aérea computarizados de Estados Unidos. Su trabajo en el programa Apolo la convirtió en una referente mundial de la informática. Tras conocerse su muerte, el jefe de la NASA, Jared Isaacman, destacó que sus aportes hicieron posibles “los primeros viajes de la humanidad a la Luna”, mientras que Olivier de Weck, profesor del MIT, señaló que calificarla simplemente como una pionera sería quedarse corto ante la dimensión de su legado.


