Un invernadero de tomate y una habitación de trabajadores fueron incendiados en la vereda Guanacas, en medio de una escalada de presiones atribuidas al Frente 36 de las Farc. Las autoridades investigan si el ataque fue una represalia por el rechazo al pago de una extorsión de $60 millones y cuotas mensuales de $20 millones.
La situación de orden público genera preocupación en el norte de Antioquia luego de una incursión armada registrada en la vereda Guanacas, zona rural de Santa Rosa de Osos. El hecho, atribuido preliminarmente a integrantes de las disidencias del Frente 36 de las Farc, habría desencadenado el desplazamiento de decenas de habitantes y la suspensión de actividades productivas en el sector.
Según la información conocida por las autoridades, hombres armados llegaron hasta un predio donde funcionaba un invernadero dedicado al cultivo de tomate y procedieron a incendiar esta infraestructura, además de una habitación utilizada por trabajadores. El ataque habría ocurrido después de que los propietarios se negaran a cumplir con exigencias económicas realizadas por la estructura ilegal.
El coronel Luis Fernando Muñoz, comandante de la Policía de Antioquia, explicó a Caracol Radio que una de las principales hipótesis apunta a que el Frente 36 estaría intentando ingresar a esta zona del departamento para asumir el control de las extorsiones. El oficial señaló que el ataque podría tratarse de una represalia contra los propietarios del predio por negarse a pagar una cuota inicial de 60 millones de pesos y cobros mensuales de 20 millones.
“Posiblemente con una represalia contra los propietarios del predio por su negativa a un pago de extorsiones”, manifestó el coronel Muñoz, quien además indicó que en la zona circula un audio que estaría relacionado con las amenazas. De acuerdo con la información entregada por el oficial, el 26 de agosto integrantes del Frente 36 habrían hecho presencia en el sector, ejerciendo constreñimiento contra la comunidad, suspendiendo actividades laborales y restringiendo la movilidad de los habitantes.
Las labores de inteligencia también han puesto bajo la lupa a alias ‘La Mona’ o ‘La Caucana’, señalada por las autoridades como una de las personas que estaría detrás de las intimidaciones y los cobros extorsivos. A su vez, el gobernador encargado de Antioquia, general Luis Eduardo Martínez, mencionó a alias ‘Pimpón’, por quien existe una recompensa de hasta 100 millones de pesos. Las autoridades investigan además la posible participación de alias ‘Chejo’ en la estructura de mando.
El temor generado por la incursión armada obligó a varias familias a abandonar la vereda. El personero de Santa Rosa de Osos, Carlos Roldán, confirmó un desplazamiento masivo de aproximadamente 50 personas, muchas de las cuales llegaron hasta Carolina del Príncipe, mientras otras buscaron refugio en el casco urbano de Santa Rosa de Osos. Durante la emergencia también se manejó un reporte de cerca de 140 personas que habrían salido temporalmente de Guanacas.
“Ya se está atendiendo esta situación de manera íntegra en coordinación con la Unidad de Víctimas para activar todos los protocolos para la atención de estas víctimas”, explicó el personero, al confirmar que las familias reciben acompañamiento institucional, atención psicosocial y apoyo para su reubicación temporal.
Ante la gravedad de los hechos, el Ejército desplegó tropas hacia la zona y, después de un consejo de seguridad, las autoridades aseguraron que se trabaja para garantizar las condiciones de seguridad que permitan el retorno de las familias. Entretanto, la empresa reforestadora propietaria del predio afectado decidió suspender sus labores debido al riesgo existente.
El caso representa una nueva alerta sobre la presión que grupos armados ilegales estarían ejerciendo contra productores agrícolas y empresas forestales del norte de Antioquia. Aunque los propietarios del predio incendiado todavía no han instaurado una denuncia penal por temor a represalias, los organismos de seguridad mantienen operaciones en Santa Rosa de Osos para esclarecer el ataque, proteger a la población y evitar que las estructuras armadas consoliden el control territorial mediante amenazas y extorsiones.







