Madrugar cada día para buscarse la vida bajo el inclemente clima es la realidad de miles de colombianos que luchan honradamente por su sustento. Para un humilde vendedor de helados, su motocicleta era mucho más que un vehículo: era su compañera inseparable de batallas diarias para poder llevar el pan a su mesa.
Sin embargo, lo que prometía ser el final de otra dura jornada de trabajo recorriendo los barrios, se transformó en una desgarradora tragedia. Una cruel jugada del destino y la inclemencia de la carretera apagaron para siempre la vida de este hombre trabajador, dejando un profundo vacío.
El fatídico episodio ocurrió hacia las 6:35 p.m. en la vía Alvarado-Venadillo (Tolima). Don Orlando Muñoz, quien se ganaba la vida vendiendo helados por distintos sectores, iba en su moto (LUT-28F) cuando un árbol cayó sorpresivamente a la carretera y lo golpeó. Al perder el control y quedar tendido sobre el asfalto, una camioneta que transitaba por la zona lo arrolló.
El humilde trabajador padeció más de 40 minutos en la vía antes de recibir ayuda. Una ambulancia logró trasladarlo a Venadillo y luego al Hospital Federico Lleras en Ibagué. Lamentablemente, pese a los esfuerzos médicos, don Orlando, quien vivía solo, no resistió la gravedad de las múltiples lesiones y falleció.


