La irresponsabilidad al volante en Colombia escribió uno de los capítulos más desgarradores y crueles que una familia pueda enfrentar. Lo que debía ser un simple trayecto hacia el trabajo en transporte público, se convirtió de un momento a otro en una escena de terror absoluto que nadie quisiera vivir.
La mal llamada “guerra del centavo” entre dos vehículos desató una tragedia monumental. Pese a las súplicas de los pasajeros para que bajaran la velocidad, los conductores siguieron compitiendo a toda marcha hasta cobrar la vida de un inocente y destruirle el corazón a un padre que presenció todo sin saberlo.
El estremecedor caso ocurrió en la avenida Circunvalar de Barranquilla. Wilmar Beleño iba de pasajero en un bus que, tras una maniobra brusca, arrolló mortalmente a un motociclista. Por el trancón, Wilmar se bajó para buscar otra ruta y se acercó a la escena. “Vi la moto y la placa. Pedí que revisaran la cédula”, relató. Su mundo se derrumbó: el fallecido era su hijo Héctor, de 30 años.
Héctor era un brillante ingeniero mecatrónico, estudiante de maestría y padre de un niño. Hoy, Wilmar exige a las autoridades de tránsito hacer justicia y castigar a los conductores involucrados en este absurdo siniestro que apagó la luz de su hijo.


