La Basílica Menor Jesús, María y José de Quimbaya no será demolida en su totalidad, confirmó monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez, obispo de la Diócesis de Armenia. Tras evaluar los daños ocasionados por el terremoto del pasado 10 de agosto, se decidió desmontar la torre principal y avanzar en una intervención que permita proteger la estructura y conservar sus elementos patrimoniales.
La decisión fue tomada luego de escuchar a ingenieros, patólogos, estructuralistas y a las mesas técnicas de la parroquia y de la Diócesis de Armenia. Según explicó monseñor Quintero, la intervención se concentrará inicialmente en la torre principal, donde se encuentra el Cristo de la Esperanza, obra del maestro Buenaventura Malagón, cuya recuperación también se buscará durante el proceso.
Monseñor señaló que el desmonte de la torre podría implicar la demolición de algunos elementos ubicados a su alrededor. Además, será necesario revisar la cúpula situada sobre el presbiterio, que también resultó afectada, y posiblemente instalar un sistema de soporte con andamios certificados para garantizar condiciones adecuadas durante los trabajos.
Para el padre Ferney Alonso Castañeda, párroco rector de la basílica, la decisión responde principalmente a la persistencia de movimientos sísmicos y a que todavía no se conoce completamente el estado de la estructura de la torre. A esto se suma una preocupación por la actividad comercial de Quimbaya, que, según manifestó, permanece afectada después de más de un mes, en parte por la ausencia de turistas en el Parque de Quimbaya.
Castañeda enfatizó que desmontar la parte afectada no significa renunciar al patrimonio, sino actuar para protegerlo y evitar poner en riesgo la vida de los habitantes. También recordó que el terremoto de 1999 llevó a reforzar la basílica y sostuvo que aquellos trabajos fueron fundamentales para que el templo permanezca en pie; ahora, la intención es realizar las mejoras estructurales necesarias teniendo en cuenta que Quindío se encuentra en una zona de alta actividad sísmica.
La intervención llega en medio de una recuperación que todavía está marcada por las pérdidas ocasionadas por el terremoto. El padre Castañeda destacó el acompañamiento de la Alcaldía, voluntarios y organizaciones cívicas desde el 10 de agosto, y expresó el propósito de que, una vez concluyan las obras, la comunidad pueda volver a sentirse orgullosa de su basílica. La decisión busca así encontrar un equilibrio entre proteger la vida, atender las necesidades actuales de Quimbaya y preservar la memoria representada en uno de sus principales templos.






