Nuevos detalles conocidos por las autoridades judiciales sugieren que la muerte de Alberto Díaz Castillo, un pensionado de la Policía Nacional de 56 años, ocurrió en medio de un presunto acto de legítima defensa por parte de su esposa. El hecho se registró la madrugada de este martes 19 de mayo en el barrio Los Robles de Soledad (Atlántico)
Los hechos se presentaron hacia las 2:20 a. m. en el interior de una vivienda ubicada en la carrera 20A con calle 78C, donde Díaz Castillo se encontraba departiendo y consumiendo bebidas alcohólicas junto a su compañera sentimental, Kelly Patricia Vargas Demares, de 46 años. De acuerdo con el reporte oficial, al calor de los tragos se originó una fuerte discusión que rápidamente llegó a las agresiones físicas.
Las primeras indagaciones apuntan a que, en medio del altercado, el exuniformado atacó de forma violenta a la mujer, tomándola fuertemente por el cuello con la aparente intención de asfixiarla. Según las versiones recopiladas por los investigadores, Vargas Demares logró zafarse de la agresión, buscó un arma de fuego tipo revólver en otra zona de la casa y, al ser abordada nuevamente por su esposo, le propinó un disparo en la cabeza.
Díaz Castillo falleció de forma instantánea en el lugar de los hechos debido a la gravedad de la herida, por lo que los peritos forenses que llegaron al sitio trasladaron el cuerpo directamente a las dependencias del Instituto de Medicina Legal.
Alertados por las detonaciones, los vecinos del sector dieron aviso a la Policía Metropolitana. Uniformados del cuadrante llegaron al inmueble minutos después del suceso, capturaron a la mujer en flagrancia e incautaron el revólver utilizado. Vargas Demares fue trasladada de inmediato a la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de la Fiscalía en Soledad para definir su situación jurídica.
En el cruce de datos en el Sistema Penal Oral y Acusatorio (SPOA), los investigadores descubrieron que el fallecido registraba dos anotaciones judiciales previas: una por el delito de concierto para delinquir y otra por violencia intrafamiliar. Este último antecedente se ha convertido en una pieza fundamental para el proceso investigativo que adelanta la Fiscalía, con el fin de esclarecer si se cumplieron todos los requisitos legales que configuran la legítima defensa ante el historial de agresiones en el hogar.








