El presidente Gustavo Petro solicitó públicamente a la vicepresidenta Francia Márquez que rinda explicaciones ante la justicia, tras aparecer mencionada en una serie de audios filtrados en los que el exministro de Relaciones Exteriores, Álvaro Leyva, presuntamente planeaba su salida del poder en un supuesto complot político.
Desde Sevilla, España, donde participa en una cumbre de la ONU, Petro calificó los audios como una “conspiración canalla” que, según él, involucraría a sectores de la extrema derecha, narcotraficantes y actores internacionales. En los registros, Leyva asegura que existía un plan para deponer a Petro en menos de 20 días, con respaldo de congresistas republicanos de Florida y contactos con el entorno de Donald Trump.
La polémica creció al conocerse que en esos audios Leyva plantea a Francia Márquez como su sucesora en la Presidencia, afirmando que “ella está jugada”, insinuando un acuerdo o conocimiento por parte de la vicepresidenta sobre el supuesto plan. Petro fue enfático al señalar que “no basta una aclaración política”, sino que es necesaria una respuesta ante los estrados judiciales por la gravedad del caso.
Por su parte, Márquez negó rotundamente cualquier participación y rechazó ser usada como ficha en un entramado político. Afirmó que tiene la conciencia tranquila y no se presta para conspiraciones ni traiciones. “Yo no hago parte de ningún plan para derrocar al presidente”, manifestó la vicepresidenta, defendiendo su lealtad institucional.
El escándalo ha provocado una ola de reacciones políticas. Dirigentes de diversas corrientes ideológicas han rechazado la posibilidad de una conspiración y han exigido investigaciones profundas. Mientras tanto, Petro insiste en que quienes aparecen en los audios deben responder ante la justicia, en defensa de la democracia y el respeto por el mandato popular.







