Un caso de irresponsabilidad y señalamientos infundados en redes sociales desató un verdadero calvario para un ser indefenso. Lo que comenzó como un rumor digital se convirtió rápidamente en una condena injusta, poniendo en grave riesgo la vida de un animal que fue arrancado de su entorno. La difusión de información sin verificar provocó que pasara de ser un habitante tranquilo a ser catalogado como un feroz depredador, generando alarma ciudadana y una profunda indignación entre los colectivos animalistas.
El drama se desencadenó tras la lamentable muerte de varias reses. Sin ningún tipo de sustento técnico o probatorio, las miradas acusadoras recayeron sobre ‘Orejas’, un perrito criollo de la zona. La fuerte presión mediática motivó su aprehensión y fue confinado en una improvisada pesebrera. Allí tuvo que soportar angustiosos días de encierro bajo severas deficiencias de espacio y salubridad, enfrentando el rechazo infundado y el inminente riesgo de sufrir represalias sin que se comprobara su culpabilidad.
Esta indignante situación se registró en el turístico Valle de Cocora, jurisdicción de Salento (Quindío). Afortunadamente, tras una mesa técnica convocada por la Alcaldía local, las autoridades concluyeron de manera unánime la total inocencia de ‘Orejas’, determinando que no existía evidencia de los supuestos ataques. Tras ordenarse su liberación, la Fundación Ecohuellas logró reubicarlo en un entorno rural seguro para proteger su integridad. Hoy, el canino requiere de la solidaridad ciudadana para costear su atención veterinaria y recuperación tras el cruel estrés sufrido.


