La crisis del sistema de salud en Colombia sigue agudizándose y en Armenia los efectos ya son evidentes. Cierres de servicios en hospitales y clínicas, demoras en la asignación de citas y procedimientos médicos, así como dificultades en la entrega de medicamentos, hacen parte de un panorama cada vez más crítico.
Este martes 19 de agosto, varios usuarios de la Nueva EPS realizaron una protesta pacífica frente a las instalaciones de la entidad, ubicadas al norte de la ciudad, frente a la clínica San Rafael y cerca al parque Fundadores. Los manifestantes denunciaron demoras en la entrega de medicamentos esenciales, lo que, según expresaron, pone en riesgo la salud de cientos de pacientes.
La manifestación reunió a pacientes trasplantados que denunciaron no haber recibido los fármacos que necesitan de manera vital para sobrevivir.
“Estoy reclamando mis derechos a la salud. Esto lo estamos haciendo con el fin de que nos entreguen la medicina y tengamos citas médicas. Nosotros tomamos medicinas de por vida. Yo personalmente llevo 20 años trasplantada de riñón y desde enero no recibo medicamentos. La medicina para nosotros es la vida”, expresó con indignación Mónica Olguín Mejía, paciente renal que y participante de la protesta.
Olguín señaló que, pese a la gravedad de su condición, no ha tenido atención médica en los últimos meses y que la falta de fármacos pone en riesgo su trasplante, una cirugía que calificó como “demasiado costosa como para perderla por negligencia del sistema”.
En la misma línea, Luz Elena Hernández, trasplantada hace 15 años, advirtió que el desabastecimiento amenaza la vida de quienes dependen de tratamientos permanentes: “Hace más de un mes que la EPS no nos entrega los medicamentos. Si no nos los tomamos, es un día menos de vida para nuestro órgano y también para nosotros. No queremos otra cosa, solo una respuesta clara. No podemos perder esta lucha por negligencia”.
Hernández, quien estuvo conectada 17 años a una máquina de diálisis antes de recibir su trasplante, recordó que los medicamentos representan la posibilidad de vivir con dignidad: “Cuando me trasplantaron volví a nacer, por eso no podemos dejar que nuestro órgano se pierda”.
Los manifestantes aseguraron que continuarán ejerciendo presión para que la Nueva EPS garantice la entrega de los tratamientos, pues, según afirmaron, la falta de medicamentos, sumada a la demora en las citas, constituye una vulneración directa de su derecho fundamental a la salud.







